Notas de Elena | 4 de Mayo del 2017 | Fe en medio de tribulación | Escuela Sabática

FE EN MEDIO DE TRIBULACIÓN
Hay continuas batallas que pelear y no estamos a salvo ni un momento a menos que nos coloquemos bajo el cuidado de Aquel que dio su propia vida preciosa para hacer posible que cada uno que crea en el como el Hijo de Dios, cuando se vea frente a la presión de la variada ciencia de Satanás, pueda escapar de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Es plenamente capaz, en respuesta a nuestra fe, de unir nuestra naturaleza humana con la suya divina. Al confiar en la naturaleza divina y al participar de ella y al fortalecer nuestros esfuerzos, estamos proclamando que la misión de Cristo sobre la tierra es paz en la tierra y buena voluntad para con los hombres. Debemos hablar de los peligros de la guerra contra enemigos invisibles y llevar puesta nuestra armadura, porque no estamos guerreando contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes… Por lo tanto necesitamos mantenernos bajo la constante custodia de los santos ángeles.
El seguir a Cristo no significa estar libre de conflictos. No es un juego de niños. No es ociosidad espiritual… Seguir a Cristo significa duras batallas, labor activa, guerra contra el mundo, la carne y el maligno… Se requiere una vigilancia continua para ser fieles hasta la muerte, para pelear la buena batalla de la fe hasta que termine la guerra y como vencedores recibamos la corona de la vida (En los lugares celestiales, p. 119).
Jesús dice: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. El anduvo una vez como hombre sobre la tierra, revestida su divinidad de humanidad, un hombre que sufría y era tentado, perseguido por los ardides satánicos. Fue tentado en todo punto como nosotros, y sabe cómo socorrer a los que son tentados. Ahora está a la diestra de Dios; esta en el cielo como nuestro abogado para interceder por nosotros. Siempre hemos de cobrar consuelo y esperanza al pensar en esto. Él está pensando en los que están sujetos a las tentaciones de este mundo. Piensa en nosotros individualmente, y conoce cada una de nuestras necesidades. Cuando seáis tentados, decid tan solo: El cuida de mí, el intercede en mi favor, el me ama, él ha muerto por mí. Me entregare sin reservas a él. Entristecemos el corazón de Cristo cuando vamos condoliéndonos de nosotros mismos como si fuéramos nuestro propio Salvador. No; debemos encomendar la guarda de nuestras almas a Dios como a un Creador fiel. Él siempre vive para interceder por los probados y tentados. Abra su corazón a los brillantes rayos del Sol de justicia y no permita que un solo suspiro de duda, una sola palabra de incredulidad escape de sus labios para que no siembre las semillas de la duda. Hay ricas bendiciones para nosotros; apropiémonos de ellas por la fe. Le ruego que tenga valor en el Señor. La fortaleza divina es nuestra; hablemos palabras de ánimo, fortaleza y fe (Testimonios para los ministros, p. 391).

==================
NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
===================
|| www.drministries.org ||
===================

(348)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*