Notas de Elena | 5 de Abril del 2017 | Vivir la vida de la salvación | Escuela Sabática


VIVIR LA VIDA DE LA SALVACIÓN

Ceñid los lomos de vuestro entendimiento, dice el apóstol; luego gobernad vuestros pensamientos, y no les deis rienda suelta. Podéis guardar y dominar vuestros pensamientos mediante esfuerzos resueltos.
Pensad correctamente, y ejecutareis acciones correctas. Debéis guardar, pues, vuestros afectos y no dejarlos vagar y prendarse de objetos impropios.
Jesús os compro con su propia vida; le pertenecéis; por lo tanto le habéis de consultar en todo, como en lo referente al empleo que debéis dar a las facultades de vuestra mente y a los afectos de vuestro corazón (El hogar cristiano, p. 44).
La justicia imputada de Cristo significa santidad, rectitud y pureza. A menos que la justicia de Cristo nos haya sido imputada, nuestro arrepentimiento no podrá ser aceptado. La justicia que mora en nosotros por la fe consiste en amor, paciencia, mansedumbre y las demás virtudes cristianas. Nos tomamos de la justicia de Cristo y ella llega a ser parte de nuestro ser. Todos los que posean esa justicia obraran las obras de Dios…
Pero la justicia de Cristo jamás cubrirá pecados acariciados. Nadie podrá participar de la cena de las bodas del Cordero sin el vestido de bodas, que es la justicia de Cristo. Sin santidad, nadie vera al Señor.
Dios está deseoso de conferir a cada alma su poder divino para que lo combine con el esfuerzo humano. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12, 13).
Cristo es la perfección del carácter divino. Es el modelo que debemos seguir. Las palabras de Pedro están cargadas de significado: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes tenías estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamo « auto, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito esta: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16)
(Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio, p. 155).
El fundamento de nuestra esperanza en Cristo es el hecho de que nos reconozcamos a nosotros mismos como pecadores necesitados de restauración y redención. Porque somos pecadores tenemos ánimo para reclamarlo como nuestro Salvador. Por lo tanto, prestemos atención, no sea que tratemos a los que yerran en forma tal que manifieste que no tenemos necesidad de redención. No delatemos, condenemos y destruyamos como si nosotros fuéramos perfectos. La obra de Cristo es reparar, curar, restaurar. Dios es amor… El… no da a Satanás ocasión de triunfo por presentar la peor apariencia o por exponer nuestras debilidades a nuestros enemigos (En los lugares celestiales, p. 293).
Cristo vino a poner la salvación al alcance de todos… Los que más yerran, los más pecaminosos, no fueron pasados por alto; sus labores estaban especialmente dedicadas a aquellos que más necesitaban la salvación que él había venido a ofrecer. Cuanto mayores eran sus necesidades de reforma, más profundo era el interés de él, mayor su simpatía, y más fervientes sus labores. Su gran corazón lleno de amor se conmovió hasta lo más profundo en favor de aquellos cuya condición era más desesperada, de aquellos que más necesitaban su gracia transformadora (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 568)

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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