Notas de Elena – 8 de Junio del 2017 – Más lecciones del Antiguo Testamento

Escuela Sabática

MÁS LECCIONES DEL ANTIGUO TESTAMENTO
El pecado por naturaleza se extiende y crece. Desde el primer pe-cado de Adán, se ha difundido de una generación a otra como una enfermedad contagiosa. Mientras el mundo aún era joven, el pecado llegó a ser terrible por sus proporciones. El odio por la ley divina y, como consecuencia inevitable, el odio por todo lo bueno, llegó a ser universal. Dios, que creó al hombre y lo dotó generosamente con la abundancia de su providencia, fue deshonrado por los seres que había creado, despreciado y desdeñado por los receptores de sus dones…
En los días de Noé, la impiedad del mundo llegó a ser tan grande que Dios no pudo soportarla más… Pero tuvo piedad de la raza humana, y en su amor proveyó un refugio para todos los que lo aceptaran. Dio este mensaje a Noé para que lo entregara a los hombres: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre” (Génesis 6:3)… El Espíritu de Dios continuó trabajando con denuedo por los hombres rebeldes hasta que el tiempo estipulado estuvo a punto de expirar, Noé y su familia entraron en el arca, y la mano de Dios cerró la puerta. La misericordia había bajado del trono dorado para no interceder más por el pecador culpable (Reflejemos a Jesús, p. 313).
En esta época de corrupción, cuando nuestro adversario el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devore, veo la necesidad de elevar mi voz en amonestación. “Velad y orad, para que no entréis
en tentación”. Mateo 26:41. Son muchos los que poseen talentos brillantes y que los dedican impíamente al servicio de Satanás.
¿Qué advertencia puedo dar a un pueblo que profesa haber salido del mundo, y haber dejado las obras de las tinieblas? ¿A un pueblo a quien Dios ha hecho depositario de su ley, pero que como la higuera frondosa ostenta sus ramas aparentemente florecientes ante la misma faz del Altísimo y, sin embargo, no lleva frutos para gloria de Dios? Muchos de ellos albergan pensamientos impuros, imaginaciones pro-fanas, deseos no santificados y bajas pasiones. Dios aborrece el fruto que lleva un árbol tal. Los ángeles, puros y santos, miran la conducta de los tales con aborrecimiento, mientras Satanás se regocija. ¡Ojalá que los hombres y mujeres considerasen lo único que pueden ganar al transgredir la ley de Dios! En cualquier circunstancia, la transgresión deshonra a Dios y resulta en una maldición para el hombre. Debemos considerarla así, por hermoso que sea su disfraz y cualquiera que sea la persona que la cometa (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 136).
Balaam había sido una vez hombre bueno y profeta de Dios; pero había apostatado, y se había entregado a la avaricia; no obstante, aún profesaba servir fielmente al Altísimo. No ignoraba la obra de Dios en favor de Israel; y cuando los mensajeros le dieron su recado, sabía muy bien que debía rehusar los presentes de Balac, y despedir a los embajadores. Pero se aventuró a jugar con la tentación…
Muchos se lisonjean creyendo que por un tiempo pueden apartarse de la probidad estricta para alcanzar alguna ventaja mundana, y que después de haber logrado su fin, podrán cambiar de conducta cuando quieran. Los tales se enredan en los lazos de Satanás, de los que rara vez escapan (Patriarcas y profetas, pp. 468, 469).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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