Notas de Elena | 8 de Mayo del 2017 | Los ancianos | Escuela Sabática

LOS ANCIANOS

El gran Pastor tiene subpastores, a quienes delega el cuidado de sus ovejas y corderos. La primera obra que Cristo confió a Pedro, al restaurarlo en el ministerio, fue la de apacentar sus corderos. Esta era una obra en la cual Pedro tenía poca experiencia. Iba a requerir gran cuidado y ternura, mucha paciencia y perseverancia…
Era significativa la pregunta que Cristo dirigió a Pedro. Menciono una sola condición del discipulado y servicio. “^Me amas?” le pregunto.
Esta es la calificación esencial. Aunque Pedro poseyese todas las demás, sin el amor de Cristo no podía ser un fiel pastor de la grey del Señor. El saber, la benevolencia, la elocuencia, la gratitud y el celo son de ayuda en la buena obra; pero sin el amor de Jesús en el corazón, la obra del ministerio cristiano resultara en fracaso.
Pedro recordó durante toda su vida la lección que Cristo le enseñó a orillas del mar de Galilea. Dijo, escribiendo a las iglesias, inspirado por el Espíritu Santo:
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy también participaré de la gloria que ha de ser revelada: Apacentad la grey de Dios que esta entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey. Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de la gloria” (1 Pedro 5:1-4) (Exaltad a Jesús, p. 217).
La oveja extraviada del redil es la más inerme de las criaturas. Hay que buscarla; pues no puede encontrar por si misma el camino para volver. Así es con el alma que se ha alejado de Dios; es tan impotente como la oveja perdida; y a menos que el amor divino acuda en su socorro, nunca podrá encontrar el camino hacia Dios. Por lo tanto, ¡con que compasión, pena y perseverancia, debe el subpastor buscar a las ovejas perdidas! ¡Cuán voluntariamente debe soportar renunciaciones, penurias y privaciones!
Se necesitan pastores que, bajo la dirección del Príncipe de los pastores, busquen a los perdidos y extraviados. Esto significa soportar molestias físicas y sacrificar la comodidad. Significa una tierna Solicitud para con los que yerran, una compasión y tolerancia divinas.
Significa tener un oído que pueda escuchar con simpatía lamentables relatos de yerros, degradación, desesperación y miseria.
El espíritu del verdadero pastor consiste en el olvido de sí mismo. El pierde de vista el yo a fin de hacer las obras de Dios. Por la predicación de la palabra y por el ministerio personal en los hogares de la gente, aprende a conocer sus necesidades, sus tristezas, sus pruebas; y, cooperando con Cristo, el gran Aliviador de las cargas de los hombres, comparte sus aflicciones, consuela sus angustias, alivia el hambre de su alma y gana sus corazones para Dios. En esta obra el predicador es ayudado por los ángeles celestiales, y recibe instrucción e ilustración en la verdad que hace sabio para salvación (Obreros evangélicos, pp. 191, 192).

==================
NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

II TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
===================
|| www.drministries.org ||
===================

(268)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*