Notas de Elena | Domingo 11 de marzo 2018 | Préstamos y gastos | Escuela Sabática

Domingo 11 de marzo: Préstamos y gastos
No hay en la vida situación alguna, no hay fase de la experiencia humana, para la cual no contenga la Biblia valiosa instrucción. Gobernante y gobernado, amo y criado, comprador y vendedor, prestador y prestatario, padre e hijo, maestro y discípulo: todos pueden encontrar en ella lecciones de incalculable valor (La educación cristiana, p. 82).
Es correcto que uno desee andar por su propia fuerza y no depender de otros por el pan que come. Es noble y generosa la ambición que dicta el deseo de sostenerse a sí mismo. Son necesarios los hábitos de laboriosidad y frugalidad.
Son muchísimos los que no se han educado de modo que puedan mantener sus gastos dentro de los límites de sus entradas. No aprenden a adaptarse a las circunstancias, y vez tras vez piden dinero prestado y se abruman de deudas, por lo que se desaniman y descorazonan…
Todos deben aprender a llevar cuentas. Algunos descuidan este trabajo, como si no fuese esencial; pero esto es erróneo. Todos los gastos deben anotarse con exactitud.
Agradó al Señor mostrarme los males que resultan de los hábitos de derroche, para que pueda amonestar a los padres a que enseñen estricta economía a sus hijos. Enséñenles que el dinero que gasten en lo que no necesitan ha recibido un uso pervertido en vez del correcto.
Si tenéis hábitos de prodigalidad, eliminadlos de vuestra vida en seguida. A menos que lo hagáis, estaréis en bancarrota para la eternidad. Los hábitos de economía, laboriosidad y sobriedad son para vuestros hijos una porción mejor que una rica dote.
Somos peregrinos y advenedizos en la tierra. No gastemos nuestros recursos en la satisfacción de deseos que Dios quiere vemos reprimir.
Representemos adecuadamente nuestra fe restringiendo nuestros deseos (El hogar cristiano, pp. 339, 340).
El Señor ha confiado a los hombres la vida, la salud y las facultades del raciocinio; les ha dado fuerza física y mental para que la ejerciten; y estos dones, ¿no deben ser empleados fiel y diligentemente para gloria de su nombre?…
Todos deben practicar la economía. Ningún obrero debe manejar sus asuntos de manera tal que incurra en deudas. La práctica de sacar dinero de la tesorería antes que haya sido ganado, es una trampa. De esta forma los recursos escasean, y como resultado los obreros no pueden ser sostenidos en la obra misionera. Cuando uno cae voluntariamente en deudas, está deslizándose dentro de una de las redes que Satanás coloca para los hombres…
La práctica de pedir prestado dinero para aliviar alguna necesidad apremiante, sin hacer cálculos para cancelar la deuda, por común que sea, es desmoralizadora. El Señor quiere que quienes creen en la verdad se conviertan de estas prácticas engañosas. Deberían preferir sufrir necesidad antes que cometer actos deshonestos… Si los que ven la verdad no cambian el carácter en consonancia con la influencia santificadora de ésta, serán un sabor de muerte para muerte. Representarán mal la verdad, traerán reproche sobre ella y deshonrarán a Cristo, quien es la verdad (El colportor evangélico, pp. 96-99).
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Notas de Elena G. de White
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