Notas de Elena | Domingo 12 de marzo 2017 | Resistir al Espíritu Santo | Escuela Sabática


Domingo 12 de marzo: Resistir al Espíritu Santo

Cristo afirmó que después de su ascensión enviaría a su iglesia su don mayor, el Consolador, que iba a ocupar su lugar. El Consolador es el Espíritu Santo. Es el alma de su vida, la eficiencia de su iglesia, la luz y la vida del mundo. Con su Espíritu Dios envía una influencia reconciliadora y el poder para quitar el pecado. Dios me ha instruido que les diga, como asimismo a todo su pueblo, que tengan cuidado de no oponerse a la obra del Espíritu Santo, el Consolador enviado por Cristo, y que teman dar el primer paso presuntuoso en la senda de la rebelión. Cuando Cristo habló con los discípulos acerca del Espíritu Santo, trató de elevar sus pensamientos y ampliar sus expectativas para que lograran tener el más alto concepto de lo que es la excelencia. Tratemos de comprender sus palabras. Tratemos de apreciar el valor del maravilloso don que nos ha conferido. Tratemos de buscar la plenitud del Espíritu Santo (Cada día con Dios, p. 255).
Quien es atraído una vez y otra por su Redentor, y desatiende las advertencias dadas, no cede a su convicción de que debe arrepentirse y no escucha cuando es exhortado a buscar perdón y gracia, está en una posición peligrosa. Jesús lo está atrayendo, el Espíritu está ejerciendo su poder sobre él, instándolo a entregar su voluntad a la voluntad de Dios, y cuando esta invitación es desatendida, el Espíritu es contristado. El pecador elige permanecer en el pecado y la impenitencia, aunque tiene evidencias para estimular su fe, y una evidencia adicional no será de ninguna utilidad… Está respondiendo a otra atracción, y esa es la atracción que Satanás ejerce sobre él. Presta obediencia a los poderes de las tinieblas. Esta conducta es fatal y deja al alma en obstinada impenitencia. Esta es la blasfemia más generalizada entre los hombres, y obra en forma muy sutil, hasta que el pecador no siente remordimiento, no oye la voz de la conciencia, no experimenta el deseo de arrepentirse, y en consecuencia no tiene perdón…
Los que resisten al Espíritu de Dios piensan que en el futuro podrán arrepentirse, cuando estén listos para iniciar una reforma; pero entonces el arrepentimiento estará fuera de su alcance. Las tinieblas de los que rehúsan andar en la luz, teniendo la luz, serán proporcionales a la luz y los privilegios que se les dieron… Nunca, nunca se sienta con la libertad de descuidar las oportunidades que se he han dado. Estudie la voluntad de Dios; no estudie cómo podrá evitar guardar los mandatos de Dios, sino estudie cómo los puede guardar con sinceridad y en verdad, y cómo servir verdaderamente a Aquel cuyo propiedad es (That I May Know Him, p. 244; parcialmente enA fin de conocerle, p. 246).
Aquellos que pertenecen a la familia de la fe nunca debieran dejar de reunirse, porque este es el medio que Dios ha designado para conducir a sus hijos a la unidad, a fin de que con amor y compañerismo cristiano se ayuden y fortalezcan y animen unos a otros… Refresquemos nuestras mentes mediante la comunión de unos con otros y con Dios. Mientras vemos aproximarse el día de Dios, reunámonos a menudo para estudiar su Palabra y exhortamos unos a otros a ser fieles hasta el fin. Estas reuniones son el medio designado por Dios por el cual tenemos la oportunidad de hablamos unos a otros y de obtener toda la ayuda posible para preparamos en forma debida, a fin de recibir en las asambleas celestiales el cumplimiento de la promesa de nuestra heredad (Nuestra elevada vocación, p. 168).

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