Domingo 13 de abril: La cátedra de Moisés
En las parábolas que Cristo había pronunciado, era su propósito amonestar a los sacerdotes e instruir a la gente que estaba dispuesta a ser enseñada. Pero era necesario hablar aun más claramente. La gente estaba esclavizada por su actitud reverente hacia la tradición y por su fe ciega en un sacerdocio corrompido.
Cristo debía romper esas cadenas. El carácter de los sacerdotes, gobernantes y fariseo^ debía ser expuesto plenamente.
“Sobre la cátedra’3 de Moisés -dijo él- se sentaron los escribas y los fariseos: así que; todo lo que os dijeren que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras: porque dicen y no hacen”. Los escribas y los fariseos aseveraban estar investidos de autoridad divina similar a la de Moisés Aseveraban reemplazarle como expositores de la ley y jueces del pueblo. Como tales, exigían del pueblo absoluto respeto y obediencia.
Jesús invitó a sus oyentes a hacer lo que los rabinos les enseñaban según la ley- pero no a seguir su ejemplo. Ellos mismos no practicaban sus propias enseñanzas.
Y además ensañaban muchas cosas contrarias a las Escrituras. Jesús dijo: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover”. Los fariseos imponían una multitud de reglamentos fundados en la tradición, que restringían irracionalmente la libertad personal. Y explicaban ciertas porciones de la ley de tal manera que imponían al pueblo observancias que ellos mismos pasaban por alto en secreto, y de las cuales, cuando respondía a su propósito, hasta aseveraban estar exentos (El Deseado de todas las gentes’ P- 563)-
A pesar de los abusos que Jesús recibía de parte de los escribas y fariseos, no mostraba una venganza personal contra ellos. Es verdad que (condenaba sus acciones porque se oponían a sus propias enseñanzas; por eso aconsejaba no imitarlos. Los dirigentes judíos, al enseñar y administrar la ley, llevaban las prohibiciones a medidas irrazonables. Fundamentados en la tradición, establecían pequeños detalles que solo servían para limitar la libertad personal. Sus reglamentos sobre la comida y la bebida eran tan detallados que la gente debía exprimirse la mente para discriminar exactamente lo que era limpio o no. Toda el agua debía ser colada para evitar que el más pequeño insecto la transformara en inmunda y por lo tanto inadecuada para su uso.
Todos vivían con un constante temor de infringir las costumbres y tradiciones enseñadas por ellos como si fueran parte de la ley, lo que transformaba la vida en una verdadera carga.
Al establecer estas interminables formalidades, los fariseos lograban que la gente se preocupara de las formas externas en prejuicio de la religión verdadera. Y al no conectar al Mesías con las ceremonias, dejaban de lado la Fuente del agua de vida, y cavaban para sí cisternas rotas que no retienen agua (Signs of the Times, 9 de junio de 1887). http://escuelasabatica.es/

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