Domingo 16 de noviembre: Sabia mansedumbre

Que nadie se coloque por encima de los demás como si tuviera mayor sabiduría y habilidad; quien tenga verdaderamente esos talentos, no los hará prominentes. Dios usará como sus instrumentos a los que desconfíen de sí mismos y que muestren por su conversación que han estado en comunión con Dios y han sido enseñados por Cristo. Exaltan a Jesús con las palabras de sabiduría que brotan de sus almas y tocan los corazones de los demás. No pronuncian palabras pomposas para referirse a sí mismos sino aquellas que muestran su sabiduría con mansedumbre. Tienen una muy humilde opinión de sí mismos porque tienen una clara visión de Jesús, de su carácter santo, de su abnegación y sacrificio, de su santa misión (The Missionary Worker, 7 de mayo de 1902).
Contemplando hemos de llegar a ser transformados, y cuando meditemos en la perfección del Modelo divino, desearemos llegar a ser plenamente transformados y renovados a la imagen de su pureza. Por fe en el Hijo de Dios se lleva a cabo la transformación en el carácter, y el hijo de la ira llega a ser el hijo de Dios. Pasa de muerte a vida; llega a ser espiritual y discierne las cosas espirituales. La sabiduría de Dios le ilumina la mente, y contempla cosas maravillosas que provienen de la ley divina. Cuando un hombre es convertido por la verdad, prosigue la obra de transformación del carácter. Tiene una medida aumentada de entendimiento. Al convertirse en un hombre que obedece a Dios, tiene la mente de Cristo y la voluntad de Dios se convierte en su voluntad.
El que se coloque sin reservas bajo la dirección del Espíritu de Dios encontrará que su mente se expande y se desarrolla. Obtiene una educación en el servicio de Dios que no es unilateral ni deficiente. No desarrolla un carácter unilateral sino uno que es simétrico y completo. Debilidades que se han manifestado en una voluntad vacilante y un carácter sin energía son vencidas, pues la consagración continua y la piedad colocan al hombre en una relación tan íntima con Cristo, que tiene la mente de Cristo. Es uno con Cristo, al tener principios sanos y sólidos. Su percepción es clara y manifiesta esa sabiduría que procede de Dios. Dice Santiago: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre”. “La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:13, 17, 18). Esta es la sabiduría manifestada por aquel que toma el cáliz de la salvación e implora en el nombre del Señor. Esta salvación, que ofrece perdón al transgresor, le presenta la justicia que soportará el examen del Omnisapiente, da victoria sobre el poderoso enemigo de Dios y del hombre, le proporciona vida eterna y gozo al que la recibe, y bien puede ser un tema de regocijo para los humildes que oyen de ella y se regocijan (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 396, 397).
http://escuelasabatica.es/

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