Domingo 19 de octubre: Conoce a tu enemigo

Por todos lados hay atracciones que intentan desviar la mente de la contemplación de la pronta venida de nuestro Señor y Salvador; pero es absolutamente necesario tener en mente que el gran día del Señor está cerca, muy cerca. El Dios del cielo ha multiplicado advertencias, súplicas e instrucciones, para que nos preparemos para estar firmes cuando llegue la destrucción. No somos dejados a oscuras. Los que mediten y obren de acuerdo a las instrucciones de Dios, se limpiarán de toda inmundicia de la carne y el espíritu, y buscarán con diligencia ser santos en conversación y vida. Un precio infinito ha sido pagado por nuestra redención para que tengamos la oportunidad de volvemos a Dios y perfeccionar caracteres que puedan ser aprobados por el Cielo. Como el doctor de la ley, debemos preguntar: “¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?”. Y Cristo respondió: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” A lo que el doctor replicó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Y Jesús le dijo: “Bien has respondido; haz esto, y vivirás” (Lucas 10:25-28).

Cristo presentó al doctor de la ley la gran norma moral de justicia. La vida de cada uno será probada por esta medida en el juicio. Estás invitado a mirar esa ley de los Diez Mandamientos, que indica cómo mostrar amor a Dios y al prójimo, y ver si estás en armonía con sus requerimientos. Si no estás quebrantando ninguno de ellos, puedes preguntar que más debes hacer, y te será hecho, porque cuentas con el favor divino. La única forma de determinar si eres justo o no, es examinar tu corazón a la luz de la ley y del Espíritu de Dios. Así como te miras en el espejo para que te revele los defectos en tu apariencia, debes mirarte en el espejo moral de la ley que te mostrará las imperfecciones de tu carácter y la verdadera condición de tu corazón. Todos los que buscan estar preparados para el cielo, verán entonces su necesidad de ayuda divina y se los encontrará a menudo postrados ante Dios en oración (Signs of the Times, 10 de febrero de 1888).
La ley de Dios es el espejo que presenta una imagen completa del hombre tal cual es, y sostiene delante de él el modelo correcto. Algunos se alejarán y olvidarán este cuadro, mientras otros emplearán epítetos injuriosos contra la ley, como si esto pudiera remediar sus defectos de carácter. Pero otros, al verse condenados por la ley, se arrepentirán de su transgresión y, mediante la fe en los méritos de Cristo, perfeccionarán el carácter cristiano (Fe y obras, p. 31).
Hay muchos oidores pero pocos hacedores de las palabras de Cristo. Sus palabras pueden ser aceptadas teóricamente, pero si no son estampadas en el alma, y entretejidas en la vida, no tendrán efecto santificador sobre el carácter. Una cosa es aceptar la verdad, y otra practicarla en la vida diaria. En aquellos que solo oyen, la palabra de Dios no produce una respuesta agradecida. El mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu tuerza”, es reconocido como justo, pero sus requerimientos no son admitidos; sus principios no son llevados a cabo (Reflejemos a Jesús, p. 47).

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1 Comment

  • rosa maria 3 years ago

    Gracias hermanos es Una bendicion Para mi estudiar LA leccion ya que done vivo no hay Iglesia Adventista serca tengo que viajar pero mi problems es que todabia no hablo ingles que Dios Los bendiga