Notas de Elena | Domingo 20 de mayo 2018 | La universalidad del evangelio | Escuela Sabática

Domingo 20 de mayo: La universalidad del evangelio
Las últimas palabras de Cristo a sus discípulos muestran la importancia que tiene la obra de diseminar la verdad. Justamente antes de su ascensión les dio esta orden: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Qué bueno sería que todos los que tienen la luz de la verdad siguieran el ejemplo dado por Cristo, y no emplearan el tiempo, los talentos y los medios que Dios les ha dado en solo uno o dos lugares, cuando la luz de la verdad debe ir a todo el mundo. La maravillosa manifestación de la gracia revelada en el mensaje evangélico debe ir a todo lugar (Cada día con Dios, p. 105).
El único modo de crecer en la gracia consiste en hacer desinteresadamente la obra que Cristo nos ordenó hacer: dedicarnos, en la medida de nuestra capacidad, a auxiliar y beneficiar a los que necesitan la ayuda que podemos darles. La fuerza se desarrolla con el ejercicio; la actividad es la condición misma de la vida…
La iglesia de Cristo es la intermediaria elegida por Dios para salvar a los hombres. Su misión es llevar el evangelio al mundo. Esta obligación recae sobre todos los cristianos. Cada uno de nosotros, hasta donde lo permitan sus talentos y oportunidades, tiene que cumplir el mandato del Salvador. El amor de Cristo que nos ha sido revelado nos hace deudores de cuantos no lo conocen. Dios nos dio luz, no solo para nosotros, sino para que la derramemos sobre ellos.
Si los discípulos de Cristo comprendiesen su deber, habría mil heraldos proclamando el evangelio a los paganos donde hoy hay uno… Y se trabajaría con más ardor en favor de las almas en los países cristianos (El camino a Cristo, pp. 80, 81).
La misericordia implica la imperfección de aquel sobre quien se la confiere. La misericordia comenzó su existencia activa debido a la imperfección del hombre. El pecado no es objeto del amor de Dios, sino de su odio. Sin embargo, se compadece del pecador porque el culpable lleva la imagen del Creador y ha recibido de él las facultades que hacen posible que llegue a ser un hijo de Dios, no por sus propios méritos sino por los méritos imputados de Jesucristo, por el gran sacrificio que el Salvador ha hecho en su favor (A Fin de conocerle, p. 47).
Tomad vuestras Biblias e id a Dios en ferviente oración. Pedidle que os enseñe a conoceros a vosotros mismos, a comprender vuestras debilidades, vuestros pecados e inconsecuencias, a la luz de la eternidad. Pedidle que os muestre cómo aparecéis a la vista del Cielo. Esto es una obra individual. .. En humildad enviad vuestra petición a Dios y no descanséis día y noche hasta que podáis decir: Oye lo que el Señor ha hecho por mí, —hasta que podáis dar un testimonio viviente y hablar de victorias ganadas (En los lugares celestiales, p. 90).
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Notas de Elena G. de White
Lección 8: Adorad al Creador
Para el 26 de mayo de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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