Notas de Elena | Domingo 4 de marzo 2018 | Cristo como el centro | Escuela Sabática

Domingo 4 de marzo: Cristo como el centro
No es suficiente que conozcamos y respetemos las palabras de las Escrituras. Debemos penetrar en la comprensión de ellas, debemos estudiarlas fervientemente y comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios. Los cristianos revelarán el grado hasta el cual hacen esto mediante la buena salud de su carácter espiritual. Debemos conocer la aplicación práctica de la Palabra a nuestra propia edificación individual del carácter. Debemos ser templos santos en los cuales Dios pueda vivir y caminar y operar…
En nuestra vida diaria, ante nuestros hermanos y ante el mundo, debemos ser intérpretes vivientes de la Escrituras, que hagan honor a Cristo revelando su mansedumbre y humildad de corazón. Las enseñanzas de Cristo deben ser para nosotros como las hojas del árbol de la vida. Al comer y digerir el pan de vida revelaremos un carácter simétrico. Por medio de nuestra unidad, apreciando a otros más que a nosotros mismos, debemos dar al mundo un testimonio viviente del poder de la verdad (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1109).
Cuando el apóstol Pablo se convirtió de perseguidor en cristiano por medio de la revelación de Cristo, declaró que era como uno nacido fuera de tiempo. Desde ese momento Cristo fue para él todo y en todo.
“Para mí el vivir es Cristo”, declaró. Esta es la más perfecta interpretación en pocas palabras, en todas la Escrituras, de lo que significa ser cristiano. Esta es la verdad plena del evangelio. Pablo entendía lo que muchos parecen ser incapaces de comprender. ¡Cuán intenso era su fervor! Sus palabras demuestran que su mente estaba centrada en Cristo, que toda su vida estaba ligada a su Señor. Cristo era el autor, el sostén y la fuente de su vida (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 915).
Una forma de piedad no salvará a nadie. Todos deben tener una experiencia profunda y viva. Solamente esto los salvará en el tiempo de angustia que nos espera. Entonces se probará su obra, de qué clase es. Si es oro, plata y piedras preciosas, estarán ocultos en el pabellón secreto del Señor. Pero si su obra es madera, heno y hojarasca, nada podrá protegerlos del furor de la ira de Jehová…
Los que desean realizar cualquier sacrificio por la vida eterna, la conseguirán. Y vale la pena sufrir por ella, vale la pena crucificar el yo por ella, y sacrificar los ídolos por ella (A fin de conocerle, p. 302).
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Notas de Elena G. de White
Lección 10: Para el 10 de marzo de 2018
El papel de la mayordomía
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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