Notas de Elena | Jueves 14 de julio 2016 | Una fuerza para el bien | Escuela Sabática


Jueves 14 de julio: Una fuerza para el bien
El verdadero amor a Dios siempre se manifestará. No se lo puede ocultar. Los que guardan los mandamientos de Dios en verdad revelarán el mismo amor que Cristo reveló hacia su Padre y hacia sus prójimos. Aquel en cuyo corazón mora Cristo lo revelará en el carácter, en su obra en favor de los que constituyen la familia de la fe y en beneficio de aquellos que necesitan ser atraídos al conocimiento de la verdad. Mostrará siempre por medio de sus buenas obras el fruto de su fe, revelando a Cristo mediante obras de amor y actos de misericordia…
… Es por misericordia y amor que tenemos fuerzas para trabajar. Él abre caminos para que podamos obtener riqueza terrenal, no para que el yo exaltado, no para que el tesoro obtenido sea acumulado, sino para que el nombre de Dios pueda ser glorificado, para que los necesitados puedan ser ayudados, para que la tesorería de Dios pueda ser provista con lo que él requiere en dones y ofrendas, a fin de que la obra de llevar la norma de la verdad a regiones más distantes no languidezca, sino que pueda avanzar hacia adelante y hacia arriba.
Sobre todos los que se han consagrado a Dios como colaboradores con él, descansa la responsabilidad de custodiar los intereses de su causa y de su obra. Deben vivir la verdad que pretenden creer. Deben mantener constantemente a Cristo delante de si como su modelo, y mediante sus buenas obras deben hacer que íluya la alabanza de los corazones hambrientos y sedientos del Pan de Vida. No solamente deben ministrar la necesidad espiritual de aquellos a quienes están tratando de ganar para Cristo, sino que deben suplir también sus necesidades temporales. Esta obra de misericordia y amor se presenta constantemente, y cumpliéndola fielmente los siervos de Dios han de mostrar lo que la verdad ha hecho por ellos. Deben ser fieles mayordomos, no solamente de la verdad del evangelio sino de todas las bendiciones que Dios les ha dado. No solamente deben hablar palabras de simpatía, sino que con sus obras deben mostrar la realidad de su bondad y amor (Alza tus ojos, p. 124).
El Señor ha comprometido su palabra para ayudamos en cualquier esfuerzo que hagamos hacia la justicia. Somos débiles y desprovistos de sabiduría, pero Dios ha prometido: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). Pero aprenda a ser concienzudo; si quiere perseverar en su servicio nunca se suelte de la mano de Dios, y será vencedor mediante la sangre del Cordero. Al realizar esta obra por sí solo usted ejerce una influencia sobre muchos otros con quienes se relaciona.
¡Cuán buenas son las palabras habladas a su debido tiempo! ¡Cuánta fuerza le dará una palabra de esperanza, valor y determinación —dicha oportunamente— a alguien que se siente inclinado a resbalar hacia hábitos desmoralizadores! El firme propósito que usted pueda tener en la práctica de buenos principios, ejercerá una influencia que conducirá a las almas en la dirección debida. No hay límite para el bien que pueda hacer (Exaltad a Jesús, p. 123).
Viernes 15 de julio: Para estudiar y meditar
Patriarcas y profetas, pp. 310-324; 570-577.

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