Jueves 23 de octubre: Diferentes del mundo

Hemos sido invitados a ser el pueblo especial del Señor en un sentido mucho más elevado de lo que muchos comprenden. El mundo yace en maldad y el pueblo de Dios tiene que salir de él y mantenerse separado. Tiene que estar libre de las costumbres y los hábitos mundanos. No debe concordar con los sentimientos del mundo; por el contrario, los suyos deben ser distintos, como pueblo peculiar del Señor que es, manifestando fervor en todos sus servicios. No tiene que comulgar con las obras de las tinieblas (Dios nos cuida, p. 273).
La abnegación, el sacrificio propio, la benevolencia, la bondad, el amor, la paciencia, la fortaleza y la confianza cristiana son los frutos cotidianos que llevan aquellos que están realmente vinculados con Dios. Sus actos pueden no ser publicados al mundo, pero ellos están luchando todos los días contra el mal, ganando preciosas victorias contra la tentación y el error (La maravillosa gracia de Dios, p. 31).
El Señor está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que se lo piden de lo que los padres están a dar buenas dádivas a sus hijos. Pedid entonces; creed en lo que Dios ha dicho. El seguramente cumplirá su palabra. Decid desde lo profundo del corazón: “Mi carne y mi corazón desfallecen, mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre” (Salmo 73:26). La victoria debe obtenerse día tras día. Como seguidores de Cristo debemos colocamos en posición ventajosa delante del mundo, como representantes de él. Ocupémonos en la lucha cristiana, venciendo decididamente cada debilidad de carácter…
El Señor ha tenido hombres y mujeres de corazón íntegro que sacrificadamente hicieron un pacto con él. No se apartaron de su integridad. Se mantuvieron sin mancha en el mundo. Fueron guiados por la Luz de vida para derrotar los propósitos del astuto enemigo. ¿Estarán dispuestos los seres humanos ahora a desempeñar su parte en resistir al diablo? Si lo hacen así, él huirá seguramente de ellos. Hay ángeles que están esperando que ustedes cooperen, y que harán por ustedes lo que no pueden hacer por ustedes mismos… Si tienen el deseo de resistir al diablo y oran sinceramente: “Líbrame de la tentación”, recibirán fortaleza para cada día. La obra de los ángeles celestiales consiste en aproximarse a los que pasan por pruebas, a los que sufren, a los tentados. Todos los que se hayan revestido del manto de la justicia de Cristo subsistirán delante de él como escogidos fieles y veraces. Satanás no puede arrancarlos de la mano de Cristo. Este no dejará que una sola alma que con arrepentimiento y fe haya pedido su protección caiga bajo el poder del enemigo (Alza tus ojos, p. 66).
Es el propósito de Dios manifestar por su pueblo los principios de su reino. A fin de que en su vida y carácter se revelen estos principios, él desea separarlos de las costumbres, hábitos y prácticas del mundo. Procura acercarlos más a sí, a fin de hacerles conocer su voluntad. Su propósito hacia su pueblo de hoy es el mismo que tuvo para con Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia y el amor de Dios revelados en su iglesia, el mundo ha de tener una representación de su carácter (Reflejemos a Jesús, p. 340).
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