Jueves 25 de julio:
Reavivamiento, testificación e intervención divina
El espíritu misionero debe ser renovado en nuestras iglesias. Los rayos de luz y vida que Dios envía deben brillar en el mundo a través de los miembros de iglesia. Pero esto solo puede hacerse si los creyentes se acercan a Dios y viven en comunión con el Dador de la vida y la luz. La pureza y sencillez de Cristo reveladas en la vida de sus seguidores mostrará la verdadera piedad. El creyente que esté imbuido del espíritu misionero se transformará en una epístola viviente, conocida y leí-da de todos los hombres.
Los obreros de Dios deben estar siempre alertas para hablar las pa-labras adecuadas a los que están buscando la verdad; deben aprovechar cada oportunidad que se presente para ganar almas para el Salvador.
El Espíritu Santo guiará y dirigirá a los que estén listos a ir a donde Dios los llame, y hablarán las palabras que él ponga en sus labios. Es el obrero paciente y humilde, que busca reflejar el carácter de Cristo, el que tendrá éxito en sus labores. El Maestro suplirá todas sus necesidades y nunca lo abandonará. El ser humano más poderoso de la tierra es el que ora con sinceridad del alma, porque al hacerlo se toma del brazo del Poder infinito, lo que le da la fortaleza para oponerse al enemigo. Dios está buscando esa clase de obreros consagrados, que ven la necesidad de hacer trabajo evangelístico cada día, confiando en la ayuda y la fortaleza del Señor (Review and Herald, 2 de marzo, 1911).
Cuando la luz brille en el alma, algunos que parecían estar completamente entregados al pecado, se pondrán a trabajar con éxito en favor de pecadores tales como eran ellos. Por medio de la fe en Cristo, habrá quienes alcancen altos puestos de servicio, y se les encomendarán responsabilidades en la obra de salvar almas. Saben dónde reside su propia flaqueza, y se dan cuenta de la depravación de su naturaleza. Conocen la fuerza del pecado y el poder de un hábito vicioso. Comprenden que son incapaces de vencer sin la ayuda de Cristo, y su clamor continuo es: “A ti confío mi alma desvalida”.
Estos pueden auxiliar a otros. Quien ha sido tentado y probado, cuya esperanza casi se desvaneció, pero fue salvado por haber oído el mensaje de amor, puede entender la ciencia de salvar almas. Aquel cuyo corazón está lleno de amor por Cristo porque el Salvador le buscó y le devolvió al redil, sabe buscar al perdido. Puede encaminar a los pecadores hacia el Cordero de Dios. Se ha entregado incondicionalmente a Dios, y ha sido aceptado en el Amado. La mano que el débil había alargado en demanda de auxilio fue asida. Por el ministerio de tales personas, muchos hijos pródigos volverán al Padre
Para toda alma que lucha por elevarse de una vida de pecado a una vida de pureza el gran elemento de fuerza reside en el único “nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12) “Si alguno tiene sed”, de esperanza tranquila, de ser libertado de inclinaciones pecaminosas, Cristo dice: “Venga a mí, y beba” (Juan 7:37). El único remedio contra el vicio es la gracia y el poder de Cristo (El ministerio de curación, p. 134).

(849)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*