Notas de Elena | Jueves 3 de agosto 2017 | La superioridad de la promesa | Escuela Sabática

Jueves 3 de agosto: La superioridad de la promesa

La norma para medir el carácter es la ley real. La leyes la que descubre el pecado. Por la ley es el conocimiento del pecado; pero el pecador es constantemente atraído a Jesús por la maravillosa manifestación de su amor, pues él se humilló a sí mismo para padecer una muerte vergonzosa sobre la cruz. ¡Qué estudio es éste! Los ángeles han luchado y anhelado fervientemente entender este maravilloso misterio. Es un estudio que requiere el esfuerzo de la más alta inteligencia humana: que el hombre caído, engañado por Satanás, que se coloca al lado de Satanás en este asunto, pueda conformarse a la imagen del Hijo del Dios Infinito; que el hombre pueda ser como Cristo; que, debido a la justicia de Cristo dada al hombre, Dios amara al hombre —caído pero redimido—así como amaba a su Hijo. Leedlo en los oráculos divinos.

Este es el misterio de la piedad. Este cuadro es del más alto valor, y debe ser engarzado en todo discurso, debe ser colgado en los pasadizos de la memoria, debe ser anunciado por los labios humanos, debe ser presentado por seres humanos que han gustado y han visto que Dios es bueno. Esto es algo sobre lo cual debe meditarse, debe ser el tema de todo discurso… Debe ser elevado delante de los hombres. Cuando esto se mantiene delante de la gente, el mérito de la criatura se hunde en la insignificancia. Cuanto más se concentra la mirada sobre él, cuanto más se estudia su vida, sus lecciones, su perfección de carácter, tanto más pecaminoso y aborrecible aparecerá el pecado.

Por medio de la contemplación el hombre no podrá menos que admirar y ser más atraído hacia él; queda más encantado y con más deseos de ser semejante a Jesús, hasta que se asimile a su imagen y tenga la mente de Cristo. Anda con Dios como Enoc. Su mente queda llena de los pensamientos de Jesús (Mensajes selectos, t. 3,pp. 191, 192).

El corazón que ha abierto sus puertas a Jesús amará las verdad es puras, que limpian y transforman, y con todo celo contenderá por la fe que una vez fue dada a los santos. No se detenga nadie sin hacer una entrega completa y sin reservas a Dios. Comenzad la obra en el corazón… Tenéis un alma que ganar o un alma que perder, y ésta es una cuestión demasiado importante para ser considerada con indiferencia.

Una de las oraciones más fervientes en la Palabra inspirada es “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio” (Salmo 51:10); y de Uno que nos amó y dio su vida por nosotros viene la grande e importante seguridad: “Os daré corazón nuevo” (Ezequiel 36:26) (That I May Know Him, p. 323; parcialmente en A fin de conocerle, p. 130).

Todos formamos parte de la gran tela de la humanidad, somos un hilo tejido junto a otros hilos para constituir la tela como un todo completo… Sed hilos de Dios para realizar sus designios (A fin de conocerle, p. 322).

Viernes 4 de agosto: Para estudiar y meditar

Fe y obras, “Qué es el pecado”, p. 30.

Mensajes para jóvenes, “Apropiarse de la victoria”, pp. 72, 73.

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