Jueves 3 de julio: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
Cuando el cristiano se somete al solemne rito del bautismo, los tres poderes más altos del universo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, dan su aprobación a ese acto, comprometiéndose a ejercer su poder en beneficio de él mientras se esfuerza por honrar a Dios. Es sepultado, a semejanza de la muerte de Cristo, y es levantado a semejanza de su resurrección […].
Los tres grandes poderes del cielo se comprometen a proporcionar al cristiano toda la asistencia que requiera. El Espíritu cambia el corazón de piedra en un corazón de carne. Y al participar de la Palabra de Dios, los cristianos obtienen una experiencia que busca la semejanza divina. Cuando Cristo habita en el corazón por la fe, el cristiano es el templo de Dios. Cristo no habita en el corazón del pecador, sino en el corazón de quien es susceptible a las influencias del cielo (Reflejemos a Jesús, p. 99).
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, poderes infinitos y omniscientes, reciben a aquellos que verdaderamente entran en la relación de pacto con Dios. Ellos están presentes en cada bautismo para recibir a los candidatos que han renunciado al mundo y han recibido a Cristo en el templo del alma. Esos candidatos han entrado en la familia de Dios y sus nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1075).
Nuestra santificación es la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es el cumplimiento del pacto que Dios ha hecho con aquellos que entran en comunión con él, con su Hijo, y con el Espíritu. ¿Has nacido de nuevo? ¿Has llegado a ser una nueva criatura en Cristo Jesús? Entonces coopera con los tres grandes poderes del cielo que obran en tu beneficio, y al hacerlo, revelarás al mundo los principios de justicia (Signs of the Times, 19 de junio de 1901).
La venida del Señor está más cerca que cuando creímos por primera vez. ¡Cuán maravilloso es pensar que la gran controversia se aproxima a su fin! Al final de la obra nos encontraremos con peligros que no sabremos cómo superar; pero no olvidemos que los tres grandes poderes del cielo están obrando, que una mano divina está en el timón, y que Dios hará que sus propósitos se cumplan (Mensajes selectos, t. 2, p. 450, 451).
Los que proclaman el mensaje del tercer ángel deben revestirse de toda la armadura de Dios, a fin de resistir valientemente en su puesto, frente a la detracción y la falsedad, librando la buena batalla de la fe, resistiendo al enemigo con la expresión: “Escrito está”. Manténganse donde los tres grandes poderes del cielo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo puedan ser su eficiencia. Estos poderes obran con el que se entrega sin reservas a Dios. La fuerza del cielo está a las órdenes de los creyentes de Dios. El hombre que hace de Dios su confianza está protegido por un muro inexpugnable (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 440).

Viernes 4 de julio: Para estudiar y meditar
Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 275-292
http://escuelasabatica.es/

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