Jueves 5 de marzo: El enemigo como amigo
Uno de los engaños más exitosos de Satanás es inducir a los hombres a pretender que están santificados mientras viven en desobediencia a los mandamientos de Dios. Los tales son descriptos por Jesús como los que dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”
Aunque los que pretenden estar santificados tienen mucho que decir acerca de ser salvados por la sangre de Jesús, su santificación no es por medio de la verdad tal como es con Jesús. Mientras proclaman creer en él, y aparentemente realizan obras maravillosas en su nombre, ignoran la ley de su Padre y sirven como agentes del gran adversario de las almas para llevar a cabo la tarea que éste comenzó en el Edén: la de presentar excusas aceptables para no obedecer a Dios sin reserva. Su obra de inducir a los hombres a deshonrar a Dios pasando por alto su ley, un día será expuesta delante de ellos con sus verdaderos resultados (Fe y obras, pp. 40, 41).
En la obra de reforma que debe ejecutarse hoy, se necesitan hombres que, como Esdras y Nehemías, no reconocerán paliativos ni excusas para el pecado, ni rehuirán de vindicar el honor de Dios. Aquellos sobre quienes recae el peso de esta obra no callarán cuando vean que se obra mal ni cubrirán a éste con un manto de falsa caridad. Recordarán que Dios no hace acepción de personas y que la severidad hacia unos pocos puede resultar en misericordia para muchos. Recordarán también que el que reprende el mal debe revelar siempre el espíritu de Cristo.
En su obra, Esdras y Nehemías se humillaron delante de Dios, confesaron sus pecados y los del pueblo, y pidieron perdón como si ellos mismos hubiesen sido los culpables. Con paciencia trabajaron, oraron y sufrieron. Lo que más dificultó su obra no fue la franca hostilidad de los paganos, sino la oposición secreta de los que se decían sus amigos, quienes, al prestar su influencia al servicio del mal, decuplicaban la carga de los siervos de Dios. Esos traidores proveían a los enemigos del Señor material para que guerreasen contra su pueblo. Sus malas pasiones y voluntades rebeldes estaban siempre en pugna con los claros requerimientos de Dios.
El éxito que acompañó los esfuerzos de Nehemías revela lo que lograrán la oración, la fe y la acción sabia y enérgica {Profetas y reyes, p. 498).
Viernes 6 de marzo: Para estudiar y meditar
Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 97-100; Conducción del niño, pp. 112-117.
http://escuelasabatica.es/

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