Notas de Elena | Jueves 7 de julio 2016 | Restauración del “dominio” | Escuela Sabática


Jueves 7 de julio: Restauración del “dominio”
El calor de la bienvenida, un asiento al amor de la lumbre, y uno también a vuestra mesa, el privilegio de compartir la bendición del culto de familia, serían para muchos como vislumbres del cielo.
Nuestras simpatías deben rebosar más allá de nosotros mismos y del círculo de nuestra familia. Hay preciosas oportunidades para los que quieran hacer de su hogar una bendición para otros. La influencia social es una fuerza maravillosa. Si queremos, podemos valemos de ella para ayudar a los que nos rodean…
El tiempo de que disponemos es corto. Solo una vez podemos pasar por este mundo; saquemos, pues, al hacerlo, el mejor provecho de nuestra vida.
La tarea a la cual se nos llama no requiere riquezas, posición social ni gran capacidad. Lo que sí requiere es un espíritu bondadoso y abnegado y firmeza de propósito. Una luz, por pequeña que sea, si arde siempre, puede servir para encender otras muchas. Nuestra esfera de influencia, nuestras capacidades, oportunidades y adquisiciones podrán parecer limitadas; y sin embargo tenemos posibilidades maravillosas si aprovechamos fielmente las oportunidades que nos brindan nuestros hogares. Si tan solo queremos abrir nuestros corazones y nuestras casas a los divinos principios de la vida, llegaremos a ser canales por los que fluyan corrientes de fuerza vivificante. De nuestros hogares saldrán ríos de sanidad, que llevarán vida, belleza y feracidad donde hoy por hoy todo es aridez y desolación (El ministerio de curación, pp. 272-274).
Enseñad a los recién convertidos que han de entrar en el compañerismo de Cristo, para ser sus testigos, y para darlo a conocer al mundo.
Nadie debe apresurarse a entrar en polémicas, sino que debe contar la sencilla historia del amor de Jesús. Todos deben escudriñar constantemente las Escrituras, de manera que, si se les preguntara, pudieran “responder con mansedumbre y reverencia a cada uno que… demande razón de la esperanza” que hay en ellos.
La mejor medicina que podéis dar a una iglesia no es predicar o sermonear, sino planear trabajo para sus miembros. Si se lo pone al trabajo, el desalentado pronto olvidará su desaliento, el débil se hará fuerte, el ignorante inteligente, y todos estarán preparados para presentar la verdad como es en Jesús. Encontrarán un auxilio infalible en Aquel que ha prometido salvar a todos los que vienen a él (El evangelismo, p. 261).
Todos los favores y las bendiciones de que disfrutamos proceden solamente de él; somos mayordomos de su gracia y de sus dones temporales; el talento más pequeño y el servicio más humilde pueden ofrecerse a Jesús como dones consagrados, y él los presentará al Padre con la fragancia de sus propios méritos. Si presentamos lo mejor que tenemos con toda sinceridad y con amor a Dios, con el anhelo ferviente de servir a Jesús, el don será aceptado plenamente. Cada uno puede hacerse tesoros en los cielos (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 167).

Viernes 8 de julio: Para estudiar y meditar
Consejos sobre la mayordomía cristiana, pp. 363-365.

(347)

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*