Jueves 9 de octubre: El rico y el pobre
Cristo siempre ha sido el amigo de los pobres. Eligió la pobreza y la honró haciendo de ella su suerte. La ha despojado para siempre del reproche de desprecio, al bendecir a los pobres, los herederos del reino de Dios. Tal fue su obra. Al consagrarse a sí mismo a una vida de pobreza, la redimió de su humillación. Ocupó su puesto con los pobres, para poder quitar de la pobreza el estigma que el mundo le había puesto. El sabía el peligro del amor a las riquezas. Sabía que este amor es ruinoso para muchas almas. Coloca a los que son ricos en una situación en la que pueden satisfacer iodo deseo de grandeza. Les enseña a menospreciar a los que sufren la presión de la pobreza. Fomenta la debilidad de las mentes humanas y demuestra que, a pesar de la abundancia de riquezas, los ricos no son ricos en Dios.
El carácter de muchos ha sido modelado por la falsa estima que se coloca en los ricos en riquezas de este mundo. El que posee casas y tierras, alabado y engañado por el respeto que se le prodiga, puede despreciar a los pobres, que poseen virtudes que el rico no tiene. Cuando sea pesado en las balanzas de oro del Santuario, el egoísta y ambicioso rico será encontrado falto, mientras que el pobre, que haya dependido con fe en Dios solamente para su virtud y bondad, será declarado heredero de las riquezas eternas en el reino de Dios (El ministerio de la bondad, p. 180,181).
La Biblia no condena al rico por el hecho de ser rico; tampoco declara que la adquisición de riquezas sea un pecado, ni dice que el dinero es la raíz de todo mal. Todo lo contrario, las Escrituras declaran que Dios es el que da el poder para conseguir riquezas. Esta habilidad es un talento precioso si se lo consagra a Dios y se lo emplea para promover su causa […].
Las Escrituras enseñan que la riqueza es una posesión peligrosa únicamente cuando se la hace competir con el tesoro inmortal. Se convierte en una trampa cuando lo mundano y lo temporal absorben los pensamientos, los afectos y la devoción que Dios reclama para sí (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 144).
Viernes 10 de octubre: Para estudiar y meditar El Deseado de todas las gentes, p. 265-281.
www.EscuelaSabatica.es

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