Notas de Elena | Lunes 1 de junio 2015 | Temed a Dios | Escuela Sabática
Lunes 1 de junio: Temed a Dios
La Biblia revela a Cristo como el buen Pastor, que busca a las ovejas perdidas incansablemente. Por métodos peculiarmente suyos, ayudaba a todos los que necesitaban ayuda. Con gracia tierna y cortés, ministraba a las almas enfermas de pecado, impartiendo sanidad y fuerza. La sencillez y el fervor con que se dirigía a los menesterosos, santificaba toda palabra. Proclamaba su mensaje desde la ladera de la montaña, desde el bote del pescador, en el desierto, en las grandes rutas de tránsito. Doquiera hallaba personas listas para escuchar, estaba listo para abrirles el tesoro de la verdad…
Toda la vida del Salvador se caracterizó por la benevolencia desinteresada y la hermosura de la santidad. Él es nuestro modelo de bondad. Desde el comienzo de su ministerio, los hombres empezaron a comprender más claramente el carácter de Dios (Consejos para los maestros, pp. 248, 249).
Nuestro Padre celestial no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. Tiene sus propósitos en el torbellino y la tormenta, en el fuego y el diluvio. El Señor permite que las calamidades sobrevengan a su pueblo para salvarlo de peligros mayores. Desea que todos examinen su corazón atenta y cuidadosamente, y que se acerquen a Dios a fin de que él pueda acercarse a ellos. Nuestras vidas están en las manos de Dios. El ve los riesgos que nos amenazan como nosotros no podemos verlos… Conoce nuestra hechura y se acuerda que somos polvo. Aun los mismos cabellos de nuestra cabeza están contados. Obra a través de las causas naturales para hacernos recordar que él no nos ha olvidado, sino que desea que abandonemos el camino que, si se nos permitiera seguir en forma desenfrenada y sin reprobación, nos conduciría a un gran peligro.
A todos nos sobrevendrán pruebas a fin de conducirnos a investigar nuestros corazones, a fin de ver si están purificados de todo aquello que contamina. Constantemente el Señor está obrando para nuestro bien presente y eterno. Ocurren cosas que parecen inexplicables, pero si confiamos en el Señor y esperamos pacientemente en él, humillando nuestros corazones delante de él, no permitirá que el enemigo triunfe.
El Señor salvará a su pueblo en la forma que él considere mejor, usando medios e instrumentos que hagan que la gloria redunde para él. Solamente a él pertenece la alabanza…
Toda alma que está en el camino de la salvación debe ser partícipe con Cristo en sus sufrimientos, a fin de que pueda ser participante con él de su gloria. Cuán pocos comprenden por qué Dios los somete a pruebas. Es median-te la prueba de nuestra fe como obtenemos fortaleza espiritual. El Señor trata de educar a su pueblo para que dependa enteramente de él. Desea que, median-te las lecciones que les enseña, lleguen a ser más y más espirituales (Alza tus ojos, p. 63).
El pueblo de Dios no quedará libre de padecimientos; pero aunque perseguido y acongojado y aunque sufra privaciones y falta de alimento, no será abandonado para perecer. El Dios que cuidó de Elías no abandonará a ninguno de sus abnegados hijos. El que cuenta los cabellos de sus cabezas, cuidará de ellos y los atenderá en tiempos de hambruna. Mientras los malvados estén muriéndose de hambre y pestilencia, los ángeles protegerán a los justos y suplirán sus necesidades. Escrito está del que “camina en justicia” que “se le dará pan y sus aguas serán ciertas” (Isaías 33:16, V.M.) (El conflicto de los siglos, p. 687).

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