Notas de Elena | Lunes 12 de diciembre 2016 | El Hijo del Hombre | Escuela Sabática


Lunes 12 de diciembre: El Hijo del Hombre

No podemos entender cómo Cristo se hizo un pequeño e indefenso bebé… Debía venir como miembro de la familia humana y presentarse como un hombre ante el cielo y la tierra. Había venido a tomar el lugar del hombre, a comprometerse en favor del hombre, a pagar la deuda que los pecadores debían. Tenía que vivir una vida pura sobre la tierra, y mostrar que Satanás había dicho una falsedad cuando afirmó que la familia humana le pertenecía a él para siempre, y que Dios no podía arrancarle a los hombres de sus manos. Los hombres contemplaron primero a Cristo como un bebé, como un niño…

Cuanto más pensamos acerca de Cristo convirtiéndose en un bebé sobre la tierra, tanto más admirable parece este tema. ¿Cómo podía ser que el niño indefenso del pesebre de Belén siguiera siendo el divino Hijo de Dios? Aunque no podamos entenderlo, podemos creer que Aquel que hizo los mundos, por causa de nosotros se convirtió en un niño indefenso. Aunque era más encumbrado que ninguno de los ángeles, aunque era tan grande como el Padre en su trono de los cielos, llegó a ser uno con nosotros. En él, Dios y el hombre se hicieron uno; y es en este acto donde encontramos la esperanza de nuestra raza caída. Mirando a Cristo en la carne, miramos a Dios en la humanidad, y vemos en él el brillo de la gloria divina, la imagen expresa de Dios el Padre (Exaltad a Jesús, p. 69).

Ojalá pudiéramos comprender el significado de las palabras, Cristo “padeció siendo tentado”. Aunque es cierto que estaba libre de la mancha del pecado, la refinada sensibilidad de su naturaleza santa hacía que el contacto con el pecado fuera indeciblemente penoso para él; sin embargo, como tenía sobre sí la naturaleza humana, hizo frente al máximo apóstata cara a cara, y sin ninguna ayuda resistió al enemigo de su trono. Ni aun con un pensamiento fue llevado Cristo a rendirse ante el poder de la tentación…

¿Hemos olvidado que Jesús, la Majestad del cielo, sufrió siendo tentado? Jesús no permitió que el enemigo lo arrastrara al lodo de la incredulidad, ni lo forzara a entrar en el fango del desaliento y la desesperación; pero muchas almas son débiles en poder moral porque no cumplen las palabras de Cristo. Cristo tuvo que hacer frente con la debilidad de la humanidad a las tentaciones de uno que poseía las facultades de la naturaleza superior que Dios ha conferido a la familia angelical. Pero la humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad, y con esa fortaleza soportó todas las tentaciones que Satanás pudo acumular contra él, y sin embargo conservó su alma sin contaminación de pecado. Y ese poder para vencer quiere darlo a cada hijo e hija de Adán que quiere aceptar por fe los rectos atributos del carácter de Cristo (Comentario bíblico adventista, tomo 7, p. 939).

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