Notas de Elena | Lunes 13 de febrero 2017 | El fruto del amor | Escuela Sabática


Lunes 13 de febrero: El fruto del amor
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. 1 Corintios 13:13. En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro pecado y degradación. Alcanzó hasta las mismas profundidades del sufrimiento a fin de rescatar a los hijos y las hijas errantes de la tierra. No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones desagradecidos, siempre retomaron en una poderosa corriente de amor.
El que está constreñido por el amor de Cristo avanza entre sus semejantes para ayudar a los desamparados y alentar a los abatidos, para señalar a los pecadores el ideal que Dios tiene para sus hijos y para dirigirlos hacia él (In Heavenly Places, p. 234; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 236).
Dios manifestó su amor por la humanidad al dar a Cristo a nuestro mundo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. Sí, “vida eterna”. Este es el amor que es el cumplimiento de la ley. Únicamente la persona cuyo corazón esté lleno de compasión por el hombre caído, que ama con un propósito, y que demuestra su amor mediante la realización de acciones semejantes a las de Cristo, será capaz de soportar la visión del Invisible. Puede conocer a Dios únicamente la persona que ama a sus semejantes con un propósito. Quien no ame a aquellos por quienes el Padre ha hecho tanto, no conoce a Dios. Esta es la razón por la que hay tan poca vitalidad genuina en nuestras iglesias. La teología no tiene valor a menos que se halle saturada con el amor de Cristo {Exaltad a Jesús, p. 128).
Solo al manifestar un interés generoso por quienes necesitan ayuda podemos proveer una demostración práctica de las verdades del evangelio… Mucho más que el mero sermoneo, los ignorantes deben ser iluminados; los desanimados han de alentarse; debe sanarse a los enfermos. La voz humana debe hacer su parte en la obra de Dios. Palabras de ternura, de simpatía y de amor deben ser testigos a favor de la verdad. Las oraciones sinceras, que broten del corazón, acercarán a los ángeles…
Visitar a los enfermos y aliviar a los pobres y a los afligidos por amor a Cristo traerá a los obreros los brillantes rayos de luz del Sol de Justicia, y aun el rostro expresará la paz que mora en el alma. El rostro de hombres y mujeres que hablan con Dios, para quienes el mundo invisible es una realidad, expresa la paz de Dios. Ellos llevan consigo la atmósfera suave y afable del cielo, y la difunden en acciones de bondad y obras de amor. Su influencia es del tipo que gana almas para Cristo. Si todos pudieran ver y comprender, y ser hacedores de las palabras de Dios, ¡qué paz, qué felicidad, qué salud del cuerpo y qué paz del alma habría como resultado! Una atmósfera cálida y amable de amor y la tierna simpatía de Cristo en el alma, son inestimables. El precio del amor está sobre el oro, la plata y las piedras preciosas, y hace a los seres humanos como Aquel que no vivió para agradarse a sí mismo {El ministerio médico, pp. 332, 333).
Notas de Elena para la Escuela Sabática | Lección 7 | Para el 18 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y el Fruto del Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

(274)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*