Notas de Elena | Lunes 19 de marzo 2018 | Hábito: Esperar el regreso de Jesús | Escuela Sabática

Lunes 19 de marzo: Hábito: Esperar el regreso de Jesús
Las glorias que esperan a los fieles vencedores están por encima de cualquier descripción. El Señor los honrará y exaltará grandemente.
Crecerán como el cedro y su entendimiento sin duda irá en aumento. Y a medida que vayan avanzando en las etapas del conocimiento, sus expectativas quedarán por debajo de la realidad. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9. Nuestra tarea ahora es alistamos para aquellas mansiones que Dios está preparando para los que lo aman y guardan sus mandamientos… El Señor Jesús aumentará la capacidad de cada mente y corazón para que puedan recibir el Espíritu Santo (Alza tus ojos, p. 149).
El propósito de Dios es que su pueblo fije sus ojos en el cielo, para aguardar la gloriosa aparición de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Mientras la atención de los mundanos se concentra en diversas empresas, la nuestra debería fijarse en el cielo; nuestra fe debería penetrar más y más en los gloriosos misterios del tesoro celestial, para que los preciosos y divinos rayos del santuario celestial resplandezcan en nuestros corazones, como resplandecen en el rostro de Jesús… Al velar, se fortalecen; vencen la negligencia, el egoísmo y el amor a la comodidad…
El deseo de nuestro Señor es que vigilemos, de manera que cuando venga y llame le abramos la puerta inmediatamente. Pronuncia una bendición sobre los siervos que estén velando (Testimonios para la iglesia, tomo 2, pp. 176, 177).
Cristo sabe todo lo que los hombres han entendido mal e interpretado erróneamente. Con buena razón, por aborrecidos y despreciados que se vean, sus hijos pueden esperar llenos de confianza y paciencia, porque no hay nada secreto que no se haya de manifestar, y los que honran a Dios serán honrados por él en presencia de los hombres y de los ángeles…
Grande es la recompensa en los cielos para quienes testifican por Cristo en medio de la persecución y el vituperio. Mientras que los hombres buscan bienes transitorios, Jesús les indica un galardón celestial. No lo sitúa todo en la vida venidera sino que empieza aquí mismo. El Señor se manifestó a Abrahán, y le dijo: “Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. Génesis 15:1. Este es el galardón de todos los que siguen a Cristo. Verse en armonía con Jehová Emmanuel, “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” y en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, conocerlo, poseerlo, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor “cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura”, y “conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 31, 32).

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