Notas de Elena | Lunes 21 de agosto 2017 | El desafío de llegar a ser | Escuela Sabática

Lunes 21 de agosto: El desafío de llegar a ser
Jesús contribuyó para que todo el mundo tenga un conocimiento inteligente de su misión. Vino a nuestro mundo a representar el carácter del Padre, y a medida que estudiamos la vida, las palabras y las obras de Cristo, somos auxiliados de toda forma en la educación de la obediencia a Dios; y a medida que reproducimos su ejemplo nos transformamos en epístolas vivientes conocidas y leídas por to-dos. Somos agentes vivos que representan el carácter de Jesucristo ante el mundo.
Cristo no solo dio reglas explícitas para mostramos cómo podemos llegar a ser hijos obedientes, sino que también nos demostró en su vida y en su carácter cómo hacer las cosas que son justas y aceptables para Dios; por tanto, no hay excusa para que no hagamos lo que es agradable a sus ojos…
El gran Maestro vino a este mundo para ponerse al frente de la humanidad, para así elevarla y santificarla por su obediencia santa a todo requisito divino, demostrando que es posible obedecer todos los mandamientos de Dios. Demostró que es posible la obediencia de toda la vida. Por eso dio al mundo, como el Padre nos lo dio a él, hombres elegidos y representativos, para que ejemplificaran en sus vidas la vida de Jesucristo (Reflejemos a Jesús, p. 332).
Escuchémoslo [a Pablo] en la corte de Festo, cuando el rey Agripa, convencido de la verdad del evangelio, exclamó: “Por poco me persuades a ser cristiano”. Con qué gentil cortesía respondió Pablo señalando sus propias cadenas: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!”
Y así pasó su vida, según su propia descripción: “En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos herma-nos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (2 Corintios 11:26, 27) (La historia de la redención, p. 328).
Los seres humanos comparecen actualmente delante de Dios cubiertos con vestiduras viles. Toda su justicia es “como trapo de in-mundicia” (Isaías 64:6). Satanás emplea contra ellos su magistral poder acusador, para mostrar sus imperfecciones como evidencia de su debilidad. Señala sarcásticamente los errores de los que pretenden servir a Dios. Han sido engañados por él, y ahora pide permiso para destruirlos.
Pero ellos confían en Cristo y el Señor no los abandonará. Vino a este mundo para expiar sus pecados y para imputarles su justicia. Afirma que por la fe en su nombre pueden recibir perdón y un carácter perfecto, semejante al de él. Le han confesado sus pecados y le han pedido perdón, y Cristo afirma que por haberlo mirado y haber creído en él, les dará la facultad de ser hechos hijos de Dios (Cada día con Dios, p. 224).

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