Notas de Elena | Lunes 26 de febrero 2018 | Mayordomos de la gracia de Dios | Escuela Sabática

Lunes 26 de febrero: Mayordomos de la gracia de Dios
Esta fe sencilla, que acepta al pie de la letra lo que Dios dice, debe ser estimulada. El pueblo de Dios debe poseer la clase de fe que se ase del poder divino; “porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Efesios 2:8. Aquellos que creen que por amor de Cristo, Dios ha perdonado sus pecados, no deben, por causa de la tentación, dejar de seguir peleando la buena batalla de la fe.
Su fe debe volverse cada vez más fuerte hasta que su vida cristiana, como sus palabras, declare: “La sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1:7 (Obreros evangélicos, p. 169).
La gracia es un atributo de Dios puesto al servicio de los seres humanos indignos. Nosotros no la buscamos, sino que fue enviada en busca nuestra. Dios se complace en concedemos su gracia, no porque seamos dignos de ella, sino porque somos rematadamente indignos. Lo único que nos da derecho a ella es nuestra gran necesidad…
El ejemplo del Salvador debe servimos de modelo para nuestro servicio en pro de los tentados y extraviados. Liemos de manifestar para con los demás el mismo interés, la misma ternura y longanimidad que él manifestó hacia nosotros. “Como os he amado —dice—, que también os améis los unos a los otros”. Juan 13:34. Si Cristo mora en nosotros, manifestaremos su abnegado amor para con todos aquellos con quienes tratemos. Cuando veamos a hombres y mujeres necesitados de simpatía y ayuda, no nos preguntaremos si son dignos, sino cómo podemos beneficiarles (El ministerio de curación, pp. 119, 120).
[Dios] desea que apreciemos el gran plan de la salvación, que lleguemos a comprender nuestro elevado privilegio como pueblo de Dios y que caminemos delante de él en obediencia, con agradecido reconocimiento. Desea que le sirvamos en novedad de vida, con alegría todos los días. Anhela que la gratitud surja de nuestros corazones porque tenemos acceso al propiciatorio, el trono de la gracia; porque nuestros nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero; porque podemos echar toda nuestra solicitud sobre El, quien cuida de nosotros.
Nos anima a regocijamos porque somos la herencia del Señor, porque la justicia de Cristo es el manto de sus santos y porque tenemos la bendita esperanza del pronto regreso de nuestro Salvador…
Y por el Espíritu Santo nos advierte mediante el apóstol Pedro:
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. 1 Pedro 4:10.
Dios desea que se cumplan en nosotros los propósitos de su gracia.
Por el poder de su amor y mediante la obediencia, el hombre caído, un gusano en el polvo, debe ser transformado y capacitado para ser miembro de la familia celestial, compañero de Dios, de Cristo y de los santos ángeles a través de las edades eternas. El Cielo triunfará, porque los lugares dejados vacantes por Satanás y su hueste serán ocupados por los redimidos del Señor (Alza tus ojos, p. 59).
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Notas de Elena G. de White
Lección 9: Para el 3 de marzo de 2018
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