Notas de Elena | Lunes 29 de enero 2018 | Mayordomos en el Nuevo Testamento | Escuela Sabática

Lunes 29 de enero: Mayordomos en el Nuevo Testamento
En el gran campo de la mies hay abundancia de trabajo para todos, y los que dejan de hacer lo que pueden, serán hallados culpables delante de Dios. Trabajemos delante de Dios. Trabajemos para este tiempo y la eternidad. Trabajemos con todas las facultades que Dios nos ha con-cedido, y él bendecirá nuestros esfuerzos bien encauzados (Consejos para los maestros, p. 120).
La actitud de Dios de no permitir que su pueblo perezca ha sido la razón de tan larga demora. Pero la venida de la mañana para los fieles, y de la noche para los infieles, está a punto de producirse. Al esperar y velar, el pueblo de Dios debe manifestar su carácter peculiar, su separación del mundo. Mediante nuestra actitud vigilante debemos demostrar que somos verdaderamente extranjeros y peregrinos sobre la tierra. La diferencia entre los que aman al mundo y los que aman a Cristo es tan clara que resulta inconfundible. Mientras los mundanos dedican todo su entusiasmo y su ambición a obtener los tesoros terrenales, el pueblo de Dios no se conforma a este mundo, sino que manifiesta, mediante su actitud fervorosa de vigilia y espera, que ha sido transformado; que su hogar no está en el mundo, sino que está buscando una patria mejor: la celestial (Testimonios para la iglesia, tomo 2, p. 175).
Los principios que debieran motivamos como obreros en la causa de Dios han sido expresados por el apóstol Pablo: “Somos colabora-dores de Dios”. 1 Corintios 3:9. “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. Colosenses 3:23. Y Pedro exhorta a los creyentes: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo”. 1 Pedro 4:10-11.
Existen leyes admirables que gobiernan el mundo de la naturaleza, y las cosas espirituales están controladas por principios igualmente ciertos. Hay que emplear los medios necesarios para obtener un fin si es que deseamos alcanzar los resultados deseados. Dios ha dado a cada persona su obra en conformidad con sus habilidades. Por medio de la educación y la práctica las personas quedarán calificadas para satisfacer cualquier emergencia que pudiera presentarse; y se necesita una planificación adecuada para colocar a cada uno en el lugar debido, para que pueda obtener la experiencia que lo capacitará para llevar responsabilidades (Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 177).
El Señor viene pronto, y debemos estar preparados para salir a su encuentro en paz. Resolvamos hacer todo lo que podamos para impartir luz a los que nos rodean. No debemos estar tristes, sino gozosos, y debemos tener al Señor Jesús siempre delante de nosotros… Debemos estar listos y esperar su venida. ¡Cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Hemos esperado mucho, pero nuestra fe no debe menguar. Si solo podemos ver al Rey en su hermosura, seremos benditos para siempre. Siento que debo gritar: “¡Al hogar!” Se acerca el tiempo cuando Cristo vendrá con poder y gran gloria para llevar a sus redimidos a su eterno hogar (Maranatha, p. 104).
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Notas de Elena G. de White
Lección 5: Para el 3 de febrero de 2018
Mayordomos después del Edén
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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