Notas de Elena | Lunes 3 de diciembre 2018 | De esclavo a hijo | Escuela Sabática

Lunes 3 de diciembre: De esclavo a hijo
Onésimo, esclavo pagano que había perjudicado a su amo Filemón… había escapado a Roma. En la bondad de su corazón, Pablo trató de ayudar al desdichado fugitivo en su pobreza y desgracia, y entonces procuró derramar la luz de la verdad en su mente entenebrecida. Onésimo atendió las palabras de vida, confesó sus pecados y se convirtió a la fe de Cristo… Pablo… le aconsejó que regresara sin demora a Filemón, suplicándole su perdón; hizo planes, además, para el futuro…
No era la obra del apóstol trastornar arbitraria o repentinamente el orden establecido en la sociedad. Intentar eso hubiera impedido el éxito del evangelio. Pero enseñó principios que herían el mismo fundamento de la esclavitud, los cuales, llevados a efecto, seguramente minarían todo el sistema… Una vez convertido, el esclavo llegaba a ser miembro del cuerpo de Cristo, y como tal debía ser amado y tratado como un hermano, un coheredero con su amo de las bendiciones de Dios y de los privilegios del evangelio {Conflicto y valor, p. 350).
Pablo propuso voluntariamente tomar a su cargo la deuda de Onésimo para que el culpable pudiera ser librado del oprobio de un castigo y pudiera gozar nuevamente los privilegios que había perdido…
¡Qué adecuada ilustración del amor de Cristo hacia el pecador arrepentido! El siervo que había defraudado a su amo no tenía nada con que hacer la restitución. El pecador que ha robado a Dios años de servicio, no tiene medios para cancelar su deuda. Jesús se interpone entre el pecador y Dios, diciendo: Yo pagaré la deuda. Perdona al pecador; yo sufriré en su lugar {Los hechos de los apóstoles, p. 365).
Nuestras relaciones unos con otros deben ser agradables. Cuando hacemos bien, el testimonio de nuestro propio espíritu y el testimonio del Espíritu de Dios atestiguan de que la mente humana está bajo el control de la mente divina… Su Palabra proporciona evidencias de las cuales podemos concluir que somos, de hecho, sus hijos e hijas… El verdadero amor a Dios implica verdadera confianza reverencial. Y el que ama a Dios, amará a su hermano también (Sons and Daughters i.f God, p. 193; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 195).
El poseer verdadera piedad significa amarse uno al otro, ayudar el uno al otro, manifestar la religión de Jesús en nuestras vidas. Debemos ser conductos santificados a través de los cuales fluya el amor de Cristo hacia los que necesitan ayuda… El que se aproxima más a la obediencia de la ley divina prestará un mayor servicio a Dios. El que sigue a Cristo, obrando de acuerdo con su bondad, su compasión, su amor por la familia humana, será aceptado por Dios como un obrero juntamente con él…
Cuando el pueblo del Señor se halle colmado de humildad y ternura, comprenderá que su bandera sobre él es amor y su fruto será dulce a su paladar. El cielo comenzará en la tierra. Ellos [los hijos de Dios] harán un cielo aquí abajo en el que se prepararán para el cielo de lo alto (In Heavenly Places, p. 287; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 289).
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ESCUELA SABÁTICA – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 10 – La unidad y las relaciones rotas
Para el 8 de diciembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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