Notas de Elena | Lunes 5 de diciembre 2016 | Las preguntas de Dios | Escuela Sabática


Lunes 5 de diciembre: Las preguntas de Dios
Pablo llevaba consigo la atmósfera del cielo. Todos los que se asociaban con él sentían la influencia de su unión con Cristo. El hecho de que su propia vida ejemplificara la verdad que él proclamaba, daba poder convincente a su predicación. En esto reside la fuerza de la verdad. La influencia natural e inconsciente de una vida santa es el sermón más convincente que pueda predicarse en favor del cristianismo. Los argumentos, aun cuando sean incontestables, pueden provocar tan solo oposición; mientras que un ejemplo piadoso tiene un poder al cual es imposible resistir completamente.
El corazón del apóstol ardía de amor por los pecadores, y él dedicaba todas sus energías a la obra de ganar almas. Nunca vivió obrero más abnegado y perseverante. Las bendiciones que recibía las apreciaba como otras tantas ventajas que debía emplear para beneficio de otros. El no perdía oportunidad de hablar del Salvador o de ayudar a quienes estuviesen en dificultades. Dondequiera que pudiese encontrar auditorio, trataba de contrarrestar el mal y encaminar los pies de hombres y mujeres por la senda de justicia.
Pablo no se olvidaba nunca de la responsabilidad que pesaba sobre él como ministro de Cristo; ni de que si se perdían almas por infidelidad de su parte, Dios lo tendría por responsable (Obreros evangélicos, pp. 60, 61).
El gran derramamiento del Espíritu de Dios que ilumina toda la tierra con su gloria, no acontecerá hasta que tengamos un pueblo iluminado, que conozca por experiencia lo que significa ser colaboradores de Dios. Cuando nos hayamos consagrado plenamente y de todo corazón al servicio de Cristo, Dios lo reconocerá por un derramamiento sin medida de su Espíritu; pero esto no ocurrirá mientras que la mayor parte de la iglesia no colabore con Dios (Servicio cristiano, p. 314).
Necesitamos líderes para dirigir empresas misioneras, tanto en este país como en tierras extranjeras; líderes que tengan simpatía y un corazón abierto hacia las almas que perecen lejos y cerca. El hielo que congela a muchas almas egoístas debe ser derretido para que cada uno comprenda que es guarda de su hermano. Entonces irán a buscar a su vecino con la verdad, dispuestos a rendir a Dios un servicio aceptable, y ayudarán a otros en la formación de un carácter como el de Cristo. Si todos trabajaran como lo hacía Cristo, podría hacerse mucho para cambiar la condición de los pobres y los afligidos. La religión pura y sin mancha iluminaría como una. luz brillante. El amor de Dios en el corazón derretirá las barreras de raza y de casta y quitará los obstáculos que los hombres han levantado para evitar que otros conozcan la verdad tal como es en Jesús. La verdadera religión lleva a sus defensores a ir por los caminos y los vallados de la vida para ayudar a los que sufren. Como fieles pastores buscarán a las ovejas y los corderos perdidos que perecen en el desierto, para traerlos salvos al redil (The Southern Work, p. 39).
Escuela Sabática | Lección 11 | Para el 10 de diciembre de 2016 | Desde un torbellino | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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