Lunes 6 de octubre: Perfección

Las pruebas son los obreros de Dios, ordenadas para el perfeccionamiento del carácter… ¡Cuántas personas hay que contristan al Espíritu de Dios debido a sus quejas continuas! Lo hacen porque han perdido de vista a Cristo. Si contemplamos a Aquel que soportó nuestras tristezas y murió como sacrificio nuestro para que nosotros tuviéramos acceso al excelente peso de gloria, no podremos menos que considerar nuestros sufrimientos y pruebas más pesados como tribulaciones leves (Exaltad a Jesús, p. 243).
Contemplando a Cristo con el propósito de ser como él, el escudriñador de la verdad ve la perfección de los principios de la ley de Dios, y nada más que la perfección lo satisface. Ocultando su vida en la vida de Cristo, comprende que la santidad de la ley divina se revela en el carácter de Cristo, y cada vez se esfuerza más fervientemente por ser como él. En cualquier momento puede presentarse una guerra, puesto que el tentador ve que está perdiendo a uno de sus súbditos. Debe librarse una batalla con los atributos que Satanás ha estado fortaleciendo para su propio uso.
El agente humano ve con qué tiene que luchar: un extraño poder que se opone a la idea de alcanzar la perfección que Cristo presenta. Pero con él hay poder salvador, que obtendrá la victoria por él en el conflicto. El Salvador lo fortalecerá y lo ayudará cuando se acerque suplicando gracia y eficiencia (Alza tus ojos, p. 236).
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).
Al avanzar paso a paso por el sendero de la obediencia, veremos cuán cierta es la promesa de que los que prosiguen en conocer a Jehová conocerán que como el alba está dispuesta su salida. Una luz más clara está lista para brillar sobre todos los que siguen al que es la Luz del mundo. Todo el que tome sobre sí el yugo de Cristo, con la plena determinación de obedecer la palabra de Dios, tendrá una experiencia saludable y simétrica. Gozará de las bendiciones que le vendrán como resultado de haber escondido su vida con Cristo en Dios. En su vida de negocios llevará a cabo los principios expuestos por Cristo en el Sermón del Monte. Renunciará a la bolsa de pesas engañosas y al fraude en el trato comercial… Se siente parte de la firma celestial y siente que es su deber traficar con los talentos que Dios le dio. Se da cuenta que ha sido adoptado en la familia de Dios y que debe comportarse para con todos así como Cristo se comportó cuando estaba en la tierra.
¡Qué obra diligente y constante es la de un verdadero cristiano!… Posee una genuina modestia y no habla de sus cualidades y realizaciones. La autoadmiración no es parte de su experiencia. Hay mucho que aprender en cuanto a lo que abarca el verdadero carácter cristiano. No es ciertamente autoensalzamiento… La gloria y la majestad de Dios deberían llenar siempre nuestras almas de un santo respeto, humillándonos en el polvo delante de él. Su humillación, su amplia y profunda compasión, su ternura y amor nos son dados para fortalecer nuestra confianza y quitar el temor que lleva a la esclavitud.
No soportemos el pensamiento de ser enanos religiosos… Siempre debemos crecer hasta alcanzar la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús, hasta que estemos completos en él. Cristo irá a morar con cada alma que diga de corazón: Ven. Ama a todo el que tiene el deseo de seguirlo (En lugares celestiales, p. 185).
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