Notas de Elena | Lunes 7 de noviembre 2016 | Menos de lo que nuestra iniquidad merece | Escuela Sabática


Lunes 7 de noviembre: Menos de lo que nuestra iniquidad merece
El mundo no puede conocer a Dios en su sabiduría humana. Sus sabios obtienen un conocimiento imperfecto de Dios, de sus obras creadas, y luego, en su necedad, exaltan la naturaleza y sus leyes por encima del Dios de la naturaleza. Los que no tienen un conocimiento de Dios mediante la aceptación de la revelación que ha hecho de sí mismo en Cristo, obtendrán solamente un conocimiento imperfecto de él en la naturaleza, y ese conocimiento, lejos de dar conceptos elevados de Dios y de colocar a todo el ser en conformidad con la voluntad divina, convierte a los hombres en idólatras. Profesando ser sabios, se hacen necios.
Los que creen que pueden obtener un conocimiento de Dios aislados de su Representante, a quien la Palabra declara “la imagen misma de su sustancia” (Hebreos 1:3), necesitarán reconocerse como necios ante sí mismos antes de que puedan ser sabios. Es imposible obtener un perfecto conocimiento de Dios por la naturaleza sola, pues la naturaleza en sí es imperfecta. En su imperfección, no puede representar a Dios, no puede revelar el carácter de Dios en su perfección moral. Pero Cristo vino como un Salvador personal para el mundo. Representó a un Dios personal. Como un Salvador personal, ascendió a lo alto y vendrá otra vez como ascendió al cielo: como Salvador personal. Es la expresa imagen de la sustancia del Padre. “En él habita corporalmente la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9) (Mensajes selectos, t. 1, p. 347).
Las conjeturas y el talento humano han tratado de encontrar a Dios mediante la investigación. Muchos han transitado este camino. El intelecto más elevado puede abrumarse con conjeturas acerca de Dios, pero el esfuerzo será infructuoso, porque permanece el hecho de que el hombre no puede encontrar a Dios por medio de la investigación. No se nos ha dado este problema para que lo resolvamos. Todo lo que el hombre necesita y puede saber de Dios ha sido revelado en la vida y el carácter de su Hijo, el gran Maestro. A medida que aprendemos más y más acerca de lo que es el hombre, de lo que nosotros mismos somos a la vista de Dios, temeremos y temblaremos ante él (Alza tus ojos, p. 321).
En medio de la prueba y la persecución, la gloria el carácter de Dios se revela en sus escogidos. Los creyentes en Cristo, odiados y perseguidos por el mundo, son educados y disciplinados en la escuela del Señor. En la tierra andan por caminos angostos; son purificados en el homo de la aflicción. Siguen a Cristo en medio de penosos conflictos; soportan la abnegación y experimentan amargos chascos; pero así aprenden lo que es la culpa y miseria del pecado, y llegan a mirarlo con aborrecimiento. Al ser participantes de los sufrimientos de Cristo, pueden ver la gloria más allá de las tinieblas, y dirán: “Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada (Los hechos de los apóstoles, pp. 460, 461).
Notas de Elena G. de White para la Escuela Sabática | Lección 7 | Para el 12 de noviembre de 2016 | Castigo retributivo | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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