Notas de Elena | Lunes 9 de enero 2017 | El Espíritu Santo en la creación | Escuela Sabática
Lunes 9 de enero: El Espíritu Santo en la creación
Los mayores intelectos humanos no pueden comprender los misterios de Jehová que se revelan en la naturaleza. La inspiración divina hace muchas preguntas que no puede contestar el erudito más profundo. Estas preguntas no fueron hechas para que las pudiésemos contestar, sino para llamar nuestra atención a los profundos misterios de Dios y enseñamos que nuestra sabiduría es limitada, que en lo que rodea nuestra vida diaria hay muchas cosas que superan la comprensión de las mentes finitas y que el juicio y el propósito de Dios son inescrutables. Su sabiduría es también insondable. Los escépticos se niegan a creer en Dios porque sus mentes finitas no pueden comprender el poder infinito por medio del cual él se revela a los hombres. Pero se le ha de reconocer más por lo que no revela de sí mismo que por lo que está abierto a nuestra comprensión limitada. Tanto en la revelación divina como en la naturaleza, Dios nos ha dejado misterios que exigen fe. Así debe ser. Podemos escudriñar siempre, averiguar de continuo, aprender constantemente, y, sin embargo, quedará por delante lo infinito. “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?” Isaías 40:12, 13 (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 272).
Del mismo modo como a los discípulos se les concedió una capacitación divina, a saber el poder del Espíritu Santo, así también les será concedido hoy a quienes lo buscan correctamente. Únicamente este poder puede hacemos sabios para la salvación y volvemos idóneos para las cortes de arriba. Cristo desea concedemos una bendición que nos santificará. “Estas cosas os he hablado -dice él- para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. Juan 15:11. El gozo que se experimenta en el Espíritu Santo es un regocijo sanador y vivificador. Al concedemos su Espíritu, Dios se da a sí mismo, transformándose él mismo en una fuente de influencias divinas con el fin de dar salud y vida al mundo.
Así como Dios derrama tan liberalmente sus bendiciones sobre ustedes, recuerden que lo hace para que puedan devolvérselas al Dador, multiplicadas por haberlas impartido a otros. Traigan luz y paz y regocijo a la vida de los demás. Cada día necesitamos la disciplina de la humillación del yo, con el fin de preparamos para recibir el don celestial, no con el objeto de acumularlo, no para robar a los hijos de Dios de sus bendiciones, sino para impartirlo a los demás en toda la riqueza de su plenitud. ¿Cuándo necesitaremos más que ahora un corazón abierto para recibir, pero sufriendo, por así decirlo, por el ansia de impartir lo recibido? (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 259).
Escuela Sabática | Lección 2 | Para el 14 de enero 2017 | El Espíritu Santo: Obrando tras Bambalinas | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

(411)

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*