Martes 12 de agosto: Servicio abnegado
Cualquier descuido de parte de los que pretenden ser seguidores de Cristo, una omisión en aliviar las necesidades de un hermano o una hermana que está llevando el yugo de la pobreza o de la opresión, se registran en los libros del cielo como manifestados a Cristo en las personas de sus santos. Qué cuenta tendrá el Señor con muchos, muchísimos, que presentan las palabras de Cristo a otros pero omiten manifestar tierna simpatía y consideración por un hermano en la fe que es menos afortunado y tiene menos éxito que ellos mismos […].
Cristo se hizo pobre por nosotros para que pudiéramos ser hechos ricos con su pobreza. Hizo un sacrificio para poder proveer un hogar a los peregrinos y extranjeros del mundo que buscaran una patria mejor, la celestial. Los que son súbditos de la gracia de Dios, que esperan ser herederos de la inmortalidad, ¿rehusarán, o aun sentirán repugnancia a compartir sus hogares con los que no los tienen y los necesitados? Los que somos discípulos de Jesús, ¿rehusaremos la entrada en nuestra casa a los extraños porque no pueden alegar familiaridad con los de casa?
La orden del apóstol ¿no tiene validez en este siglo: “No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”? […].
Nuestro Padre celestial coloca bendiciones disfrazadas en nuestro sendero, pero algunos no las tocan por temor de que perturben su gozo. Hay ángeles que están esperando para ver si aprovechamos las oportunidades de hacer bien que están dentro de nuestro alcance. Están esperando para ver si bendeciremos a otros, para que ellos a su vez puedan bendecirnos (El ministerio de la bondad, p. 220-222). http://escuelasabatica.es/
Debido a su egoísmo, algunos que muestran una elevada profesión de religiosidad no aprecian los generosos principios de la religión cristiana. Como han vivido sus vidas solamente para sí mismos, el hacer un sacrificio para beneficiar a otros está fuera de sus planes. Las semanas, los meses y los años pasan a la eternidad sin que en los libros celestiales se registren actos de abnegación, como alimentar a los hambrientos, cubrir a los que no tienen ropa, o invitar a los extraños […].
Cuando el Rey haga su investigación, aquellos que nunca hicieron nada por otros, que no fueron liberales ni generosos, comprenderán que el cielo es para aquellos que se negaron a sí mismos para beneficiar a sus prójimos, y no para aquellos que solamente buscaron beneficiarse a sí mismos. El terrible castigo que el Rey impondrá a los que están a su izquierda no será dado debido a grandes crímenes; no serán condenados por lo que hicieron sino por lo que dejaron de hacer; no hicieron lo que el cielo les había asignado que hicieran; se agradaron a sí mismos y tendrán su parte con los egoístas (Signs of the Times, 17 de febrero de 1887).

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