Notas de Elena | Martes 2 de junio 2015 | Estén preparados y vigilantes | Escuela Sabática
Martes 2 de junio: Estén preparados y vigilantes
Ahora es el momento de prepararnos para la venida de nuestro Señor. La preparación para salir a su encuentro no puede lograrse en un momento. En preparación para esta solemne escena, debiéramos esperar en actitud vigilante y velar, combinando todo ello con trabajo ferviente. Así glorifican a Dios sus hijos. En medio de las agitadas escenas de la vida, se oirán sus voces pronunciando palabras de ánimo, fe y esperanza. Todo lo que tienen y son está consagrado al servicio del Maestro (La maravillosa gracia de Dios, p. 353).
Estamos viviendo durante las escenas finales de la historia de esta tierra. La profecía se cumple rápidamente. El tiempo de prueba está pasando velozmente. No tenemos tiempo que perder, ni un solo momento. Nadie debe encontrarnos durmiendo en nuestro puesto. Nadie debe decir en su corazón o por medio de sus obras: “Mi Señor tarda en venir”. Resuene en fervientes palabras de amonestación el mensaje del pronto retorno de Cristo. Persuadamos a hombres y mujeres por doquier que se arrepientan y huyan de la ira venidera. Instémoslos a prepararse inmediatamente… Salgan predicadores y miembros laicos a los campos maduros. Hallarán su mies doquiera proclamen las olvidadas verdades de la Biblia. Hallarán a los que han de aceptar la verdad y han de dedicar sus vidas a ganar almas para Cristo.
El Señor viene pronto, y debemos estar preparados para salir a su encuentro en paz. Resolvamos hacer todo lo que podamos para impartir luz a los que nos rodean. No debemos estar tristes, sino gozosos, y debemos tener al Señor Jesús siempre delante de nosotros… Debemos estar listos y esperar su venida. ¡Cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Hemos espera-do mucho, pero nuestra fe no debe menguar. Si solo podemos ver al Rey en su hermosura, seremos benditos para siempre. Siento que debo gritar: “¡Al hogar!” Se acerca el tiempo cuando Cristo vendrá con poder y gran gloria para llevar a sus redimidos a su eterno hogar (¡Maranata: El Señor viene!, p. 104).
Vi que si Dios os ha dado riquezas por encima de la gente común y de los pobres, eso debiera haceros humildes, porque os pone bajo grandes obligaciones. Cuando se da mucho, aun en bienes terrenos, también se requerirá mucho. Guiados por este principio, debierais manifestar una disposición noble y gene-rosa. Buscad las oportunidades de hacer bien con lo que poseéis. “Haceos teso-ros en el cielo”.
Vi que como mínimo, se había requerido de los cristianos en tiempos pasa-dos, que poseyeran un espíritu de liberalidad y que consagraran al Señor una parte de sus ganancias… Pero de los cristianos que viven en los últimos días y que esperan a su Señor, se requiere que hagan algo más que eso. Dios requiere que se sacrifiquen…
[Se cita Mateo 19:29] Aquí está la recompensa para los que se sacrifican por Dios. Reciben cien veces más en esta vida y también heredarán la vida eterna (Testimonios para la iglesia, tomo 1, pp. 158-161).

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