Notas de Elena | Martes 20 de febrero 2018 | El propósito del diezmo | Escuela Sabática

Martes 20 de febrero: El propósito del diezmo
Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. 1 Corintios 9:7-14.
El apóstol se refirió aquí al plan del Señor para sostener a los sacerdotes que ministraban en el templo. Aquellos que eran apartados para este sagrado cargo eran sostenidos por sus hermanos, a quienes ellos ministraban las bendiciones espirituales…
El pago del diezmo no era sino una parte del plan de Dios para el sostén de su servicio. Se especificaban divinamente numerosas dádivas y ofrendas. Bajo el sistema judío, se le enseñaba al pueblo a abrigar un espíritu de liberalidad, tanto en el sostén de la causa de Dios, como en la provisión de las necesidades de los pobres (Los hechos de los apóstoles, pp. 270, 271).
El propósito de Dios es que los medios que se nos han confiado sean empleados para edificar su reino. Se confían sus bienes a sus mayordomos, para que éstos negocien cuidadosamente con ellos, y le produzcan réditos en la salvación de almas para la vida eterna. Y estas almas a su vez se convertirán en mayordomos de la verdad, para cooperar con los intereses del reino de Dios (Cada día con Dios, p. 301).

Así también el Señor nos ha impartido el tesoro más rico del cielo al damos a Jesús. Con él nos ha dado todas las cosas para que disfrutemos de ellas abundantemente. Los productos de la tierra, las cuantiosas cosechas, los tesoros de oro y plata, son sus dones. Ha entregado a los hombres casas y tierras, alimento y vestido. Nos pide que lo reconozcamos como el Dador de todas las cosas, y por esta razón ha dicho: De todas vuestras posesiones me reservo la décima parte para mí mismo, además de los donativos y las ofrendas, que deben ser llevados a mi tesorería. Esto constituye la prueba de la provisión que Dios ha hecho para promover la obra del evangelio.
Este plan fue trazado por el Señor Jesucristo mismo, quien dio su vida por la vida del mundo. El, que dejó los recintos celestiales, él, que dejó de lado su honor como Comandante de las huestes celestiales, él, que vistió su divinidad con la humanidad a fin de levantar a la raza caída, y él, que se empobreció por amor a nosotros para que por su pobreza fuésemos hechos ricos, ha hablado a los hombres, y en su sabiduría les ha presentado su propio plan para el sostenimiento de los que llevan el mensaje al mundo (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 69, 70).
“El plan de Dios en el sistema del diezmo es hermoso por su sencillez e igualdad… Todos pueden sentir que son capaces de hacer una parte para llevar a cabo la preciosa obra de salvación. Cada hombre, mujer y joven puede llegar a ser un tesorero del Señor, un agente para satisfacer las demandas de la tesorería. Dice el apóstol: ‘Cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere.’” 1 Corintios 16:2 (La fe por la cual vivo, p. 246).
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Notas de Elena G. de White
Lección 8: Para el 24 de febrero de 2018
El impacto de diezmar
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
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