Notas de Elena | Martes 30 de enero 2018 | Mayordomos de los misterios de Dios | Escuela Sabática

Martes 30 de enero: Mayordomos de los misterios de Dios
El Señor me ha mostrado que hay hombres que ocupan puestos de responsabilidad que están directamente estorbando su obra, porque piensan que la obra debe hacerse y que la bendición debe provenir de cierta y determinada forma, y no reconocen lo que viene en otra forma diferente. Hermanos míos, que el Señor os haga ver este asunto tal como es. Dios no obra de la manera que los hombres disponen, o como ellos desean; él “obra en forma misteriosa para llevar a cabo maravillas”. ¿Por qué rechazar los métodos de trabajo del Señor solo porque no coinciden con nuestras ideas? Dios tiene asignados sus canales de luz, pero estos no son necesariamente las ideas de un grupo de hombres en particular. Cuando todos ocupen su lugar designado en la obra de Dios, y con empeño busquen su sabiduría y dirección, entonces se habrá hecho un gran avance para que la luz brille en el mundo. Cuando los hombres dejen de estorbar el camino, Dios obrará entre nosotros como nunca antes (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 678).
Dios quiere que sean siempre reveladas las verdades de su Palabra al investigador ferviente. Aunque “las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios”, “las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos”. Deuteronomio 29:29… Es necesario recalcar con frecuencia el hecho de que los misterios de la Biblia no son tales porque Dios haya tratado de ocultar la verdad, sino porque nuestra debilidad e ignorancia nos hacen incapaces de comprender o posesionamos de la verdad. El límite no está fijado por su propósito, sino por nuestra capacidad. Dios desea que comprendamos tanto como lo permite nuestra mente, precisamente aquellas porciones de las Escrituras que a menudo se pasan por alto por considerárselas imposibles de comprender…
Es imposible para cualquier mente humana abarcar completamente siquiera una verdad o promesa de la Biblia. Uno comprende la gloria desde un punto de vista, otro desde otro, y sin embargo solo podemos percibir destellos. La plenitud del brillo está fuera del alcance de nuestra visión.
Al contemplar las grandes cosas de la Palabra de Dios, observamos una fuente que se amplía y profundiza bajo nuestra mirada. Su amplitud y profundidad sobrepasan nuestro conocimiento. Al mirar, la visión se expande; contemplamos extendido delante de nosotros un mar sin límites (La educación, p. 17).
Los planes eternos de Dios están por cumplirse, y el fin de todas las cosas está cerca. Es la hora cuando los que poseen un conocimiento de la verdad de Dios debieran alistarse bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emmanuel. Debieran levantarse como defensores de la fe dada a los santos. Debieran hacer conocer al mundo qué significa guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús. Debieran permitir que su luz brille claramente, derramando poderosos rayos sobre la senda de los que caminan en la oscuridad. Los soldados de Cristo debieran defender la verdad hombro a hombro, ser leales a ella, vindicando la ley de Jehová (Hijos e hijas de Dios, p. 271).
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Notas de Elena G. de White
Lección 5: Para el 3 de febrero de 2018
Mayordomos después del Edén
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
Mayordomía: Las motivaciones del corazón

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