Notas de Elena | Martes 31 de enero 2017 | Condiciones – I | Escuela Sabática


Martes 31 de enero: Condiciones – I

Espíritu, invita fervientemente a los hombres a que se arrepientan, pues el arrepentimiento es don de Dios; y a quienes él perdona, los hace arrepentirse previamente. El hombre disfruta del gozo más dulce debido a su sincero arrepentimiento ante Dios por la transgresión de su ley, y debido a la fe en Cristo como el Redentor y Abogado de los pecadores. Cristo atrae a los hombres mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando su corazón a la gracia divina, los guiará paso tras paso a un conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna. Cristo vino a revelar la justicia y el amor de Dios al pecador para que el Salvador diera a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Cuando el pecador contempla a Jesús levantado en la cruz, sufriendo la culpabilidad de los transgresores, llevando el castigo del pecado; cuando contempla el aborrecimiento de Dios por el mal, manifestado en la terrible muerte en la cruz, y cuando contempla el amor de Dios por el hombre caído, es inducido al arrepentimiento hacia Dios debido a la transgresión de la ley que es santa, justa y buena. El ejerce fe en Cristo porque el divino Salvador ha llegado a ser su sustituto, su garantía y abogado, Aquel en quien se centraliza su misma vida. Dios puede mostrar su misericordia y verdad al pecador arrepentido y puede conferirle su perdón y su amor… Cuando el enemigo invada como inundación y procure abrumaros con el pensamiento de vuestros pecados, decidle: “Sé que soy pecador. Si no fuera, no podría ir al Salvador, pues él dice: ‘No he venido a llamar a justos, sino a pecadores’. Marcos 2:17. Y porque soy pecador tengo derecho a ir a Cristo. Soy pecaminoso y estoy manchado, pero Cristo sufrió la humillación y la muerte y extinguió la maldición que me corresponde. Vengo. Creo. Demando la segura promesa divina: ‘Todo aquel que en él cree, no se’ pierde, mas tiene ‘vida eterna’”. Juan 3:16 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 380, 381).
Hay poder espiritual para todos los que lo buscan con intensidad de propósito. Esos serán participantes de la naturaleza divina, por haber cooperado con Dios. La influencia que les será dada debe ser incrementada por medio del uso debido. Les será conferido un gran poder proporcionado a sus deseos de cumplir la voluntad de Dios… Jesús declara que el Padre está más deseoso de dar el Espíritu Santo a los que se lo piden, que los padres están de dar buenas dádivas a sus hijos. El Espíritu Santo comprende toda necesidad del hombre…
Las bendiciones que Dios tiene para conceder son ilimitadas. No podemos comprender su altura y profundidad y anchura. Todo el cielo está a las órdenes de los que, al comprobar su falta de sabiduría, se acercan directamente a la Fuente de sabiduría. A los tales Dios les da liberalmente y sin reconvenciones. Pero que pidan con fe sin dudar…
El que recibe sabiduría de lo alto es el que se aferra firmemente de la promesa, el que siente su necesidad y que no se vuelve atrás (En los lugares celestiales, p. 296).

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