Notas de Elena | Martes 5 de abril 2016 | Las tentaciones | Escuela Sabática
Martes 5 de abril: Las tentaciones
Se declara expresamente que Satanás obra en los hijos de desobediencia y que no solo tiene acceso a su mente, sino que obra mediante su influencia, ora sea consciente o inconsciente, para atraer a otros a la misma desobediencia. Si los malos ángeles tienen un poder tal sobre los hijos de los hombres en su desobediencia, ¡cuánto mayor poder tienen los ángeles buenos sobre los que se esfuerzan por ser obedientes! Cuando ponemos nuestra confianza en Jesucristo, procediendo con obediencia para justicia, los ángeles de Dios obran en nuestro corazón para justicia…
Los ángeles vinieron y ministraron a nuestro Señor en el desierto de la tentación. Los ángeles celestiales estuvieron con él todo el tiempo que estuvo expuesto a los ataques de los instrumentos satánicos. Esos ataques fueron más severos que los que jamás haya soportado el hombre. Todo estaba en juego en favor de la familia humana. En ese conflicto, Cristo no pulió sus palabras. Dependió de un “escrito está” (Mateo 4:4). En ese conflicto, la humanidad de Cristo fue puesta a prueba en forma tal que ninguno de nosotros comprenderá jamás. El Príncipe de la vida y el príncipe de las tinieblas se encontraron en un terrible conflicto, pero Satanás no pudo obtener la menor ventaja en palabra o acción. Las tales fueron tentaciones verdaderas, no artificiales. Cristo “padeció siendo tentado” (Hebreos 2:18)…
En sus conflictos con Satanás, la familia humana dispone de toda la ayuda que tuvo Cristo. No necesitamos ser vencidos. Podemos ser más que vencedores, mediante Aquel que nos ha amado y ha dado su vida por nosotros. “Habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:20). ¡Y qué precio! En su humanidad, el Hijo de Dios luchó con las mismísimas terribles y aparentemente abrumadoras tentaciones que asaltan al hombre: tentaciones a complacer el apetito, a aventurarse atrevidamente donde Dios no nos conduce, y a adorar al dios de este mundo, a sacrificar una eternidad de bienaventuranza por los placeres fascinadores de esta vida. Cada uno será tentado pero declara la Palabra que no seremos tentados más allá de lo que podamos soportar. Podemos resistir y vencer al astuto enemigo {Mensajes selectos, tomo 1, pp. 110-112).
En la vida diaria tropezará con sorpresas repentinas, chascos y tentaciones.
¿Qué dice la Palabra? “Resistid al diablo”, confiando firmemente en Dios, “y de vosotros huirá”. “Echen mano… de mi fortaleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” Mire a Jesús en todo momento y lugar, elevando una oración silenciosa y con corazón sincero para que pueda saber cómo hacer su voluntad. Entonces, cuando venga el enemigo como avenida de aguas el Espíritu del Señor levantará bandera en favor de Vd. contra ese enemigo. Cuando esté a punto de ceder, de perder la paciencia y el dominio propio y manifestar un espíritu duro y condenatorio, dispuesto a censurar y acusar, será el momento de elevar al cielo esta oración: “¡Ayúdame, oh Dios, a resistir la tentación, a desechar de mi corazón toda amargura, ira y maledicencia! Dame tu mansedumbre, tu humildad, tu longanimidad y tu amor. No me dejes deshonrar a mi Redentor” (El hogar cristiano, p. 191).

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