Notas de Elena | Martes 5 de diciembre 2017 | Misterios | Escuela Sabática

Martes 5 de diciembre:
Misterios
Ningún amor profundo por Jesús puede morar en el corazón de aquellos que no ven ni comprenden su propia pecaminosidad. El alma que es transformada por la gracia, admirará su carácter divino; pero si no vemos nuestra propia deformidad moral, es una evidencia inequívoca de que no hemos tenido una visión de la belleza y excelencia de Cristo. Cuanto menos cosas de estima veamos en nosotros mismos, tanto más veremos para apreciar en la infinita pureza y amor de nuestro Salvador. Una visión de nuestra propia pecaminosidad nos conduce hacia Aquel que puede perdonar…
Dios no trata con nosotros de la manera en que un hombre finito trata con otro. Sus pensamientos son pensamientos de misericordia, amor y tierna compasión… Él dice: “Yo deshice como a nube tus rebeliones…”. Isaías 44:22 (Nuestra elevada vocación, p. 29).
Era el propósito de Dios que su gracia se revelara entre los gentiles tanto como entre los israelitas. Esto había sido anunciado claramente en las profecías del Antiguo Testamento. El apóstol usa algunas de estas profecías en su argumento. “¿O no tiene potestad el alfarero —pregunta— para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, mostrólas para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria; los cuales también ha llamado, es a saber, a nosotros, no solo de los judíos, mas también de los Gentiles? Como…dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada. Y será, que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío: allí serán llamados hijos del Dios viviente”. Véase Oseas 1:10 (Los hechos de los apóstoles, p. 302).
Quien no trate de acercarse cada día más a Cristo no podrá conocer el carácter de Dios. El vivir una vida pura por fe en Cristo como Salvador personal le da al creyente un concepto más claro y elevado de Dios. Nadie, cuyo carácter no sea noble y semejante al de Cristo, puede representar a Dios en forma correcta. Puede predicar acerca de él, pero sus oyentes no verán que Cristo sea un huésped permanente en su corazón…
Las cualidades esenciales que todos debemos poseer son las que señalaron la perfección del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su generosidad y su bondad…
Es el mayor y más fatal de los engaños suponer que alguien tenga fe en la vida eterna sin manifestar un amor por sus hermanos que sea semejante al de Cristo. Quien ame a Dios y a su prójimo está lleno de luz y amor. Dios está en él al mismo tiempo que lo envuelve. Los cristianos aman a los que están en tomo de ellos como almas preciosas por las cuales Cristo murió. El cristiano sin amor no existe: “porque Dios es amor” (Cada día con Dios, p. 270).

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