Notas de Elena | Miércoles 10 de agosto 2016 | El segundo toque | Escuela Sabática
Miércoles 10 de agosto: El segundo toque
Todos los milagros que Jesús realizó fueron para bendecir a los que los dirigentes judíos abandonaban, despreciaban y no querían ayudar. Fue amado [por la gente común] porque era el Restaurador, el gran Médico. Todos sus beneficios eran luz del cielo. Mediante todas sus buenas obras trató de inducirlos a aceptarlo como su Salvador personal. Su vida era fragante, con sabor de vida para vida. Trajo la luz del sol al corazón y al hogar. Acudían a él afligidos, y se iban alegres, con himnos de alabanza. Se ofreció a sí mismo para que ellos le dieran un hogar en sus corazones (Cada día con Dios, p. 275).
Cristo, al cubrir su divinidad con la humanidad, elevó a la humanidad
en la escala del valor moral hasta colocarla en una dignidad infinita. ¡Qué condescendencia de parte de Dios y de su Hijo unigénito, que era igual con el Padre!…
Ha sido tan grande la ceguera espiritual de los hombres, que han procurado hacer ineficaz la Palabra de Dios. Con sus tradiciones han declarado que el gran plan de salvación se preparó para abolir la ley de Dios y terminar con su vigencia. En cambio, el Calvario es el poderoso argumento que prueba la inmutabilidad de los preceptos de Jehová…
La condición del carácter debe compararse con la gran norma moral de justicia. Debe haber una búsqueda de los pecados peculiares que han sido ofensivos para Dios, que han deshonrado su nombre y apagado la luz del espíritu, y matado el primer amor del alma.
Se asegura la victoria mediante la fe y la obediencia… La tarca de vencer no ha quedado restringida a los días de los mártires. Nosotros debemos luchar en estos tiempos de sutil tentación y mundanalidad (A fin de conocerle, p. 258).
Escribo esto porque me han sido presentados muchos miembros que en la iglesia son como si vieran a los hombres como árboles que caminan. Deben tener mi conocimiento experimental diferente y profundo antes de poder discernir las trampas tendidas para atraparlos en la red del engañador. No debe realizarse una obra parcial ahora. El Señor llama a hombres y mujeres fuertes, decididos e íntegros para que se pongan en la brecha y reparen la muralla (Mensajes selectos, tomo 2, pp. 455. 456).

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