Notas de Elena | Miércoles 11 de abril 2018 | La conversión de los gentiles | Escuela Sabática

Miércoles 11 de abril: La conversión de los gentiles
Durante siete años, Nabucodonosor fue el asombro de todos sus súbditos; durante siete años fue humillado delante de todo el mundo. Al cabo de ese tiempo, la razón le fue devuelta, y mirando con humildad hacia el Dios del cielo, reconoció en su castigo la intervención de la mano divina. En una proclamación pública, confesó su culpa, y la gran misericordia de Dios al devolverle la razón…
Estaba ahora cumplido el propósito de Dios, de que el mayor reino del mundo manifestase sus alabanzas. La proclamación pública, en la cual Nabucodonosor reconoció la misericordia, la bondad y la autoridad de Dios, fue el último acto de su vida que registra la historia sagrada (Conflicto y valor, p. 253).
¿Quién de nosotros está siguiendo fielmente al Modelo? ¿Quién de nosotros ha emprendido y continuado la lucha contra el orgullo del corazón? ¿Quién de nosotros, con toda seriedad, se ha puesto a luchar contra el egoísmo hasta que éste abandone su morada en el corazón y deje de manifestarse en la vida? Al contemplar la cruz de Cristo y ver cumplirse las señales que nos acercan más al juicio, quiera Dios que las lecciones que se nos han dado puedan quedar grabadas de tal manera en nuestros corazones que nos hagan más humildes, más abnegados, más bondadosos el uno para con el otro, menos preocupados por nosotros mismos, menos criticadores, y más dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros, que lo que estamos ahora.
Se me ha mostrado que, como pueblo, nos estamos apartando de la sencillez de la fe y de la pureza del evangelio. Muchos corren grave peligro. A menos que cambien su comportamiento, serán separados de la Vid verdadera, como ramas inservibles. Hermanos y hermanas, se me ha mostrado que estamos al borde del mundo eterno. Es preciso que ahora ganemos victorias a cada paso (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 17).
Mediante un agente tan invisible como el viento, Cristo obra constantemente en el corazón. Poco a poco, tal vez inconscientemente para quien las recibe, se hacen impresiones que tienden a atraer el alma a Cristo…
Aunque el viento mismo es invisible, produce efectos que se ven y sienten. Así también la obra del Espíritu en el alma se revelará en toda acción de quien haya sentido su poder salvador. Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano que alza la carga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios.
Es imposible para las mentes finitas comprender la obra de la redención. Su misterio supera al conocimiento humano; sin embargo, el que pasa de muerte a vida comprende que es una realidad divina (Maranata, p. 72).
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Notas de Elena G. de White
Lección 2: Daniel y el tiempo del fin
Para el 14 de abril de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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