Notas de Elena | Miércoles 14 de febrero 2018 | El diezmo honesto: cosa sagrada a Jehová | Escuela Sabática

Miércoles 14 de febrero: El diezmo honesto: cosa sagrada a Jehová
El que da a los hombres la facultad de obtener riquezas, ha unido al don una obligación. Reclama una porción determinada de todo lo que adquirimos. El diezmo pertenece al Señor. “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles”… “Y todo diezmo de vacas o de ovejas… será consagrado a Jehová”. Levíticos 27:30, 32. La promesa hecha por Jacob en Betel, muestra lo que abarca la obligación…
“Traed los diezmos al alfolí” Malaquías 3:10, es la orden de Dios…
Somos solo administradores, y del cumplimiento de nuestra obligación hacia Dios dependen tanto el bienestar de nuestros semejantes, como nuestro propio destino en esta vida y la venidera (La educación, pp. 138, 139).
El origen del sistema de los diezmos es anterior a los hebreos.
Desde los primeros tiempos el Señor exigió el diezmo como cosa suya; y este requerimiento fue reconocido y cumplido. Abrahán pagó diezmos a Melquisedec, sumo sacerdote del Altísimo. Génesis 14:20…
Cuando los israelitas estaban por establecerse como nación, la ley del diezmo fue confirmada, como uno de los estatutos ordenados divinamente de cuya obediencia dependía su prosperidad.
El sistema de los diezmos y de las ofrendas tenía por objeto grabar en las mentes humanas una gran verdad, a saber, que Dios es la fuente de toda bendición para sus criaturas, y que se le debe gratitud por los preciosos dones de su providencia (Patriarcas y profetas, p. 564).
Se enseñaba a los israelitas a destinar una décima parte de todas sus entradas al servicio del santuario… Dios no espera menos de nosotros de lo que esperaba de su pueblo antiguamente. Debe llevarse adelante la gran obra de la salvación de las almas. Él ha hecho provisión para esa obra por medio del diezmo y las ofrendas. Reclama el diezmo como suyo, y siempre debería ser considerado como una reserva sagrada, a fin de ser colocado en su tesorería para beneficio de la causa de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 241).
Dios tiene derecho sobre nosotros y sobre todo lo que poseemos. Su derecho tiene supremacía sobre todos los demás. Y como reconocimiento de ese derecho, él nos pide que le devolvamos una porción fija de todo lo que nos da. El diezmo es la parte que él espera. Por indicación del Señor le fue consagrado desde los tiempos más antiguos…
Reclama el diezmo como suyo, y éste siempre debería considerarse como una reserva sagrada que debe colocarse en su tesorería para beneficio de su causa, para el adelanto de su obra, para enviar sus mensajeros a “los lugares más allá”, hasta los últimos rincones del mundo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 76).
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Notas de Elena G. de White
Lección 7: Para el 17 de febrero de 2018
Honestidad para con Dios
Escuela Sabática – Primer trimestre 2018
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