Notas de Elena | Miércoles 15 de febrero 2017 | Benignidad, bondad y fidelidad | Escuela Sabática


Miércoles 15 de febrero: Benignidad, bondad y fidelidad
Es mejor que nos equivoquemos, si es que nos equivocamos, por exceso de compasión y tolerancia que por exceso de rigidez.
La flexibilidad en las medidas, las respuestas amables y las palabras cariñosas son mejores para reformar y salvar que la severidad y la rudeza. El más pequeño exceso de brusquedad puede alejar a las personas, mientras que una actitud conciliadora sería el mejor medio de acercarlas para que pueda ponerlas en el buen camino. Debería estar movida por un espíritu de perdón y dar el crédito debido a los buenos propósitos y acciones de aquellos que la rodean. Diga palabras de elogio a su esposo, a su hijo, a su hermana y a todas las personas con quien se relacione. La censura continua marchita y oscurece la vida de cualquiera…
Un espíritu tierno, un comportamiento agradable y amable, pueden salvar a los perdidos y ocultar una multitud de pecados. Dios necesita que tengamos ese amor que “es sufrido, es benigno” (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 68).
El carácter del cristiano se muestra por su vida diaria. Dijo Cristo: “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”. Mateo 7:17. Nuestro Salvador se compara a sí mismo con una vid, de la cual sus seguidores son las ramas. Declara sencillamente que todos los que quieren ser sus discípulos deben llevar frutos; y entonces muestra cómo pueden llegar a ser ramas fructíferas. “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”. Juan 15:4.
El apóstol Pablo describe el fruto que el cristiano ha de llevar. El dice que es “en toda bondad, justicia y verdad”. Efesios 5:9… Estas preciosas gracias son solo los principios de la ley de Dios cristalizados en la vida {La edificación del carácter, p. 79).
Confiemos en la Palabra de Dios implícitamente, recordando que somos hijos e hijas suyos. Ejercitémonos en creer su Palabra. Herimos el corazón de Cristo al dudar, cuando nos ha dado tal evidencia de su amor. Él puso su vida para salvamos. Él nos dice: “Venid a mí… y tendréis descanso…” ¿Creéis que hará así como dijo? Entonces, cumplidas las condiciones, no llevéis por más tiempo la carga de vuestros pecados. Ponedla sobre el Salvador. Confiaos a vosotros mismos en él. ¿No ha prometido que os dará descanso? Pero, ¡a cuántos está él obligado a decirles tristemente: “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”! Juan 5:40.
Mirad a Cristo, espaciaos en su amor y misericordia. Esto llenará el alma de odio hacia todo lo que sea pecaminoso y le inspirará un intenso deseo de tener la justicia de Cristo. Cuanto más claramente vemos al Salvador, tanto más claramente discernimos nuestros defectos de carácter. Confesad vuestros pecados a Cristo y cooperad con él con verdadera contrición de alma abandonándolos. Creed que están perdonados. La promesa es clara: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad”. 1 Juan 1:9. Estad seguros de que la Palabra de Dios no falla. El que prometió es fiel. Tenéis el deber de creer que Dios cumplirá su promesa perdonándoos como tenéis el deber de confesar vuestros pecados (En los lugares celestiales, p. 113).
Notas de Elena para la Escuela Sabática | Lección 7 | Para el 18 de febrero 2017 | El Espíritu Santo y el Fruto del Espíritu | El Espíritu Santo y la Espiritualidad | Primer trimestre 2017 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

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