Notas de Elena | Miércoles 28 de diciembre 2016 | Más que espinas y cardos | Escuela Sabática


Miércoles 28 de diciembre: Más que espinas y cardos

¿Por qué se permitió que el gran conflicto se prolongara por tantos siglos? ¿Por qué no se suprimió la existencia de Satanás al comienzo mismo de su rebelión? Para que el universo se convenciera de la justicia de Dios en su trato con el mal; para que el pecado recibiese condenación eterna. En el plan de salvación hay alturas y profundidades que la eternidad misma nunca podrá agotar, maravillas que los ángeles desearían escrutar. De todos los seres creados, solo los redimidos han conocido por experiencia el conflicto real con el pecado; han trabajado con Cristo y, cosa que ni los ángeles podrían hacer, han participado de sus sufrimientos. ¿No tendrán acaso algún testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de valor para los seres no caídos? Aun ahora es “dado a conocer” “Por medio de la iglesia”, “a los principados y potestades en los lugares celestiales, la multiforme sabiduría de Dios”. Y “juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales… para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (La educación, p. 308). Dios escogió a Abrahán como su mensajero mediante el cual comunicaría la luz al mundo. La palabra de Dios llegó a él, no con la presentación de seductoras perspectivas de grandes remuneraciones en esta vida ni de gran estima y honor mundanales. “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12; 1), fue el mensaje divino dado a Abrahán. El patriarca obedeció… Dejó atrás su país, su hogar, sus parientes y todas las relaciones agradables de su vida para transformarse en un peregrino y extranjero.
Cuando Dios pidió a Abrahán que dejara su tierra y sus amigos, él podría haber razonado y puesto en duda el propósito de Dios. Pero mostró que tenía perfecta confianza en que Dios lo estaba guiando; no se preguntó si iría a una tierra fértil, agradable, o si se sentiría cómodo allí. Él salió según la orden de Dios. Esta es una lección para cada uno de nosotros. Cuando el deber parece llevamos en contra de nuestras inclinaciones, debemos tener fe en Dios. Hay personas que podrían estar en situaciones favorables… en todas las cosas de esta vida, pero Dios puede tener para ellas una obra que hacer en otra parte, una obra que no podrían hacer entre sus parientes y amigos. La misma comodidad y los parientes que las rodean pueden impedirles desarrollar los rasgos de carácter que Dios quisiera que desarrollaran. Pero Dios ve que cambiando su situación y enviándolas a lugares cuyo ambiente sea completamente diferente, ellas estarán en el sitio donde mejor podrán desarrollar un carácter que lo glorifique… Dios en su providencia nos coloca en situaciones en las cuales sentimos nuestra necesidad de su ayuda y poder, y ama revelarse a nosotros (En lugares celestiales, p. 112).

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