Notas de Elena | Miércoles 28 de marzo 2018 | Nuestra influencia | Escuela Sabática

Miércoles 28 de marzo: Nuestra influencia
Andar en la luz significa ser decidido, pensar, ejercer fuerza de voluntad, en un ferviente intento de representar a Cristo en la dulzura de su carácter. Significa apartar toda lobreguez. No debéis descansar satisfechos diciendo solamente: “Soy un hijo de Dios”. ¿Estáis contemplando a Jesús, y al contemplarlo, os estáis transformando a su semejanza?…
Cuando la luz del cielo resplandece sobre el instrumento humano, su rostro expresará la alegría del Señor que mora en su alma. Es la ausencia de Cristo en el alma la que hace que la gente se entristezca y albergue dudas en su mente. Es la carencia de Cristo lo que entristece el rostro y hace de la vida un peregrinaje de suspiros. La alegría es la clave de la Palabra de Dios para todos los que la reciben. ¿Por qué? Porque tienen la luz de la vida. La luz da alegría y regocijo, y este último se manifiesta en la vida y el carácter (Hijos e hijas de Dios, p. 202).
La gracia divina en el alma recién convertida es progresiva. Proporciona cada vez más gracia, la que se recibe, no para ser ocultada debajo de un almud, sino para ser compartida a fin de beneficiar a otros. La persona que se ha convertido genuinamente trabajará para salvar a otros que están en tinieblas. Un alma verdaderamente convertida avanzará por fe para salvar a otra y luego a otra más. Los que hacen esto son instrumentos de Dios, son sus hijos y sus hijas. Forman parte de su gran empresa, y su trabajo consiste en reparar la brecha que Satanás y sus agentes han hecho en la ley de Dios (El evangelismo, p. 260).
El Señor consideró a Daniel como un hombre, porque fue un administrador que trabajó fielmente con los bienes de su Señor. No se olvidó de Dios, sino que se colocó en el canal de la luz, desde donde podía tener comunión con Dios en oración. Y se nos informa que Dios concedió a Daniel y a sus compañeros inteligencia y destreza en todo conocimiento y sabiduría…
Dondequiera que se encuentren, permitan que los que están a su alrededor vean que ustedes le dan la gloria a Dios. Que el hombre quede en la sombra; que Dios aparezca como la única esperanza de la raza humana. Cada ser humano debe fundamentar la construcción de su carácter sobre Cristo Jesús, la Roca eterna; entonces permanecerá inamovible en medio de tormentas y tempestades…
Él capacitará a todos los que se alistan bajo su estandarte para que sean administradores fieles de su gracia. Dios le ha dado al hombre principios inmortales ante los cuales las potencias humanas se inclinarán algún día. Nos ha confiado la verdad en depósito. Los preciosos rayos de esta luz no se deben esconder debajo de un cajón, sino que deben alumbrar a todos los que están en casa…
Dediquen cada momento a la utilización de los talentos que poseen.
Son del Señor, y a él se le deben devolver. Lo que manejamos no es propiedad nuestra, sino del Señor. Un día regresará para recibir lo suyo con intereses. Administremos fielmente lo que nos ha confiado, para que podamos encontramos con él en paz (Exaltad a Jesús, p. 360).

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