Notas de Elena | Miércoles 31 de agosto 2016 | El valor del capital social | Escuela Sabática


Miércoles 31 de agosto: El valor del capital social
Mientras Nehemías imploraba la ayuda de Dios, no se cruzaba de brazos pensando que a eso se limitaba su tarea o responsabilidad en la realización de su propósito de restaurar Jerusalén. Con prudencia y previsión admirables, procedió a realizar todos los preparativos necesarios para asegurar el éxito de la empresa…
El ejemplo de este hombre santo debiera ser una lección para todos los hijos de Dios, de que no deben solamente orar con fe, sino trabajar diligentemente y con fidelidad. ¡Cuántas dificultades encontramos, cuán a menudo ponemos trabas a la obra de la Providencia en nuestro favor, porque se considera que la prudencia, la previsión, y el esmero tienen muy poco que ver con la religión! Este es un grave error. Es nuestro deber cultivar y ejercitar toda facultad que pueda hacernos obreros más eficientes para Dios. La reflexión cuidadosa y la elaboración de planes bien maduros son tan esenciales hoy para el éxito de las empresas sagradas como lo eran en el tiempo de Nehemías… Los hombres de oración debieran ser hombres de acción. Los que están listos y dispuestos, encontrarán formas y medios de trabajar. Nehemías no dependía de lo incierto. Los medios que a él le faltaban los pedía a quienes podían concederlos…
El Señor aun actúa sobre los corazones de reyes y gobernantes para que favorezcan a su pueblo. Los que trabajan por él, deben valerse de la ayuda que hace que los hombres den para el avance de la causa de Dios… Estos hombres pueden no simpatizar con la obra de Dios, no tener fe en Cristo, no estar familiarizados con su Palabra; pero no por esto deben rehusarse sus dones…
Mientras estemos en este mundo, mientras el Espíritu de Dios contienda con los hijos de los hombres, seguiremos recibiendo y haciendo favores. Debemos dar al mundo la luz de la verdad tal como está revelada en las Escrituras, y debemos recibir del mundo aquello que Dios hace que dé a favor de su causa (Conflicto y valor, p. 263).
Necesitamos comprender profundamente que toda influencia es un talento precioso que ha de usarse para Dios… En los seres humanos, hay la tentación constante de considerar que cualquier influencia que hayan ganado es el resultado de algo valioso que hay en ellos mismos. El Señor no puede actuar con los tales… El convierte en su representante al siervo fiel y humilde: el que no se ensoberbecerá, ni pensará de sí más elevadamente de lo que deba pensar. La vida de tal siervo será dedicada a Dios como un sacrificio vivo, y esa vida será aceptada, usada y sostenida. Dios anhela hacer sabios a los hombres con su propia sabiduría divina, para que esa sabiduría pueda ser ejercida para provecho de Dios. El se manifiesta a sí mismo mediante el consagrado y humilde obrero…
Emplead cada facultad que os ha sido confiada como un sagrado tesoro, que ha de usarse para impartir a otros el conocimiento y la gracia recibidos. Así responderéis al propósito para el cual Dios os las ha dado. El Señor nos requiere que sumerjamos el yo en Jesucristo y que dejemos que toda la gloria sea para Dios (A fin de conocerle, p. 90).

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