Notas de Elena | Miércoles 7 de diciembre 2016 | La sabiduría de los sabios | Escuela Sabática


Miércoles 7 de diciembre: La sabiduría de los sabios
Nadie necesita preocuparse por las cosas que el Señor no nos ha revelado. En estos tiempos abunda la especulación, pero Dios declara: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios” (Deuteronomio 29:29). La voz que habló a Israel desde el Sinaí habla en estos tiempos a hombres y mujeres diciendo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Exodo 20:3).
La ley de Dios fue escrita por su propio dedo en tablas de piedra, lo cual demuestra que nunca podría ser cambiada o abrogada. Ha de estar en vigencia durante las edades eternas, tan inmutablemente como los principios de su gobierno. Los hombres han opuesto su voluntad a la voluntad de Dios, pero esto no puede acallar sus palabras de sabiduría y sus órdenes, aun cuando opongan sus teorías especulativas a las enseñanzas de la revelación y exalten la sabiduría humana por encima de un claro: “Así dice Jehová” (Consejos para los maestros, p. 235).
Hemos recibido cartas concernientes a asuntos sobre los que Dios no nos ha dado luz, y nos sentimos complacidas de decir a esos investigadores: No sabemos. Cada mente debería sentirse muy ansiosa de conocer a Dios y de cumplir sus requerimientos. Bienaventurados son los que prestan atención a la Palabra de Dios y la cumplen…
Los que sienten tanta curiosidad por averiguar cosas que no han sido dadas a conocer en las Escrituras son generalmente estudiantes superficiales con respecto a esas cosas que tienen importancia para la vida y la práctica de todos los días… Debemos revelar al mundo aquello que Dios ha visto necesario revelamos. No estamos haciendo la voluntad de nuestro Padre celestial cuando especulamos acerca de cosas que él ha considerado conveniente ocultamos. Cada uno tiene el privilegio de revelar a otro el aprecio que siente por las verdades divinas, el aprecio que siente por los tesoros de la vida eterna, al hacer todo sacrificio posible para obtener la recompensa (El evangelismo, pp. 454, 455).
Los que piensan que pueden aclarar las supuestas dificultades de la Biblia, midiendo con su canon limitado lo que es inspirado y lo que no es inspirado, mejor sería que cubrieran su rostro como lo hizo Elias cuando le habló la voz apacible, pues están en la presencia de Dios y de santos ángeles, los que durante siglos han comunicado a los hombres luz y conocimiento diciéndoles qué deben hacer y qué no deben hacer, desplegando ante ellos escenas de emocionante interés, señal tras señal, en símbolos, señales e ilustraciones.
Y mientras Dios presenta los peligros que se están acumulando para los últimos días, no ha facultado a ningún hombre limitado para que descifre misterios ocultos, ni ha inspirado a hombre alguno, ni a ninguna clase de hombres para que dictaminen qué es inspirado y qué no lo es. Cuando los hombres, en su juicio limitado, consideran necesario proceder a examinar las Escrituras para definir lo que es inspirado y lo que no lo es, se han adelantado a Jesús para mostrarle un camino mejor que aquél en que él nos ha guiado (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 956).

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