Sábado 10 de enero: Una cuestión de vida o muerte
La falsa ciencia es algo independiente de Dios. Es ignorancia presuntuosa. Este poder engañador ha cautivado y esclavizado las mentes de muchos que han preferido las tinieblas a la luz. Se han puesto del lado de la incredulidad, como si el dudar fuese una virtud e indicio de una mente amplia, cuando en realidad revela un intelecto demasiado débil y estrecho para percibir a Dios en sus obras creadas. No podrían sondear el misterio de su providencia, aunque lo estudiasen con toda su fuerza durante toda la vida. Y debido a que las obras de Dios no pueden ser explicadas por las mentes finitas, Satanás los somete a sus sofismas, y los enreda en las mallas de la incredulidad. Si éstos que dudan quieren relacionarse estrechamente con Dios, él les aclarará sus propósitos (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 583).
“No os conforméis a este siglo (mundo), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Las costumbres y las prácticas de los hombres no debieran constituir el criterio de ustedes. Por más apremiantes que sean las circunstancias por las que tengan que pasar, nunca se permitan caer en la deshonestidad. Satanás está cerca de ustedes para tentarlos a hacer precisamente esto, y no los va a dejar descansar respecto de este asunto. Es posible que un comerciante sea cristiano y que conserve su integridad delante de Dios. Pero para lograrlo se necesita una constante vigilancia y fervientes súplicas a Dios para librarse de la mala tendencia de esta era degenerada de obtener ventajas para sí mismo en detrimento de los demás. Usted se encuentra en un lugar difícil para progresar en la vida divina. Tiene principios, pero no depende totalmente de Dios. Confía demasiado en su propia débil fuerza. Tiene una tremenda necesidad de la ayuda divina, un poder que no se encuentra en usted mismo. Hay alguien a quien puede acudir para conseguir consejo, cuya sabiduría es infinita.
Lo ha invitado a acudir a él, porque va a suplir sus necesidades. Si por fe deposita todas sus preocupaciones sobre Aquel que sabe cuándo cae un gorrión, no habrá confiado en vano. Si confía en sus seguras promesas, y conserva su integridad, los ángeles de Dios lo rodearán. Persevere en las buenas obras, con fe, delante de Dios; entonces sus pisadas serán ordenadas por el Señor, y su mano prosperadora jamás se apartará de usted (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 66).
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