Sábado 12 de abril
Cuando los hijos de Dios son uno en la unidad del Espíritu, todo farisaísmo, toda justicia propia, que fueron el pecado de la nación judía, se eliminarán de su corazón. El molde de Cristo estará en cada miembro individual de su cuerpo, y su pueblo será odres nuevos en los cuales él pueda vaciar su vino nuevo, y el vino nuevo no romperá los odres. Dios hará conocer el misterio que ha estado oculto durante siglos. Hará saber cuáles son “las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
Jesús vino para impartir el Espíritu Santo al alma humana.
Mediante ese Espíritu, el amor de Dios es difundido en el corazón, pero es imposible conceder el Espíritu Santo a los hombres que están cristalizados en sus ideas, cuyas doctrinas son todas estereotipadas e inmutables, que caminan de acuerdo con las tradiciones y mandamientos de los hombres, como lo hicieron los judíos en el tiempo de Cristo. Ellos eran muy minuciosos en los ritos de la iglesia, muy rigurosos en seguir sus formas, pero estaban destituidos de vitalidad y consagración religiosa. Fueron representados por Cristo como los cueros secos que entonces se usaban como recipientes. El evangelio de Cristo no podía ser colocado en sus corazones, pues no había lugar para recibirlo.
No podían ser los nuevos odres en los cuales él pudiera derramar su vino nuevo. Cristo estuvo obligado a buscar odres para su doctrina de verdad y vida entre otras personas que no eran los escribas y los fariseos. Tuvo que buscar hombres que estuvieran dispuestos a recibir la regeneración del corazón. Vino a dar nuevos corazones a los hombres. Él dijo: “Os daré corazón nuevo”.
Pero los que tenían justicia propia en aquellos días y los de estos días, no sentían ni sienten la necesidad de tener un corazón nuevo.
Jesús pasó por alto a los escribas y fariseos porque no sentían la necesidad de un Salvador. Estaban adheridos a formas y ceremonias. Esos servicios habían sido instituidos por Cristo; habían estado llenos de vitalidad y belleza espiritual, pero los judíos habían perdido la vida espiritual de sus ceremonias y se aferraban a las formas muertas después de que la vida espiritual se había extinguido entre ellos- Cuando se apartaron de los requerimientos y mandamientos de Dios, procuraron reemplazar el lugar de lo que hablan perdido multiplicando sus propios requisitos y haciendo demandas más rigurosas que las que había hecho Dios. Y mientras se hacían más rígidos, menos manifestaban el amor y el Espíritu de Dios (Mensajes selectos, t. 1, p. 452, 453). http://escuelasabatica.es/

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