SÁBADO 13 DE JULIO
En la búsqueda de las verdades reveladas por el cielo, el Espíritu de Dios es puesto en íntima relación con el sincero investigador de las Escrituras. La comprensión de la voluntad revelada de Dios ensancha la mente, la expande, la eleva y la dota de nuevo vigor, poniendo sus facultades en contacto con la maravillosa verdad.
La Biblia da al verdadero investigador de la verdad una avanzada disciplina mental y él sale de la contemplación de las cosas divinas con sus facultades enriquecidas; el yo es humillado mientras Dios y su verdad revelada son exaltados. Es debido a que los hombres no se relacionan con las preciosas historias de la Biblia porque hay tanto ensalzamiento del hombre y se honra tan poco a Dios (En lugares celestiales, p. 133), La Biblia nos enseña la completa voluntad de Dios para nosotros: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16,17). La enseñanza de esta Palabra es exactamente lo que necesitamos en todas las circunstancias.
Es la regla de fe y práctica, porque es la voz de Dios hablando al alma y dándole a los miembros de su familia toda la instrucción para mantener el corazón con toda diligencia. Si a esta Palabra se la estudia, y no solamente se la lee, nos da el conocimiento necesario para mejorar cada talento recibido de Dios y para ponerlo en su debido uso. Sus preceptos nos guían para que podamos obedecer todos los requisitos divinos (Review and Herald, 22 de agosto de 1907)

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