Notas de Elena | Sábado 22 de octubre 2016 | Maldito el día | Escuela Sabática


Sábado 22 de octubre
El mundo material se halla bajo el control divino. Toda la naturaleza obedece las leyes que la gobiernan. Todas las cosas hablan acerca de la voluntad del Creador y la practican. La nubes, la lluvia, el rocío, la luz del sol, los chubascos, el viento, la tormenta, todos están bajo la supervisión de Dios y le rinden obediencia implícita a Aquel para quien trabajan. La plan- tita diminuta sale de la tierra, primero como hierba, luego espiga, y después el grano lleno en la espiga. El Señor los usa como .sus siervos obedientes, para hacer su voluntad. Primero se ve el fruto en el capullo, que contiene a la futura pera, durazno, o manzana, y el Señor los desarrolla en el momento adecuado, porque ellos no se resisten a su obra. No se oponen al orden de sus disposiciones. Sus obras, tales como se ven en el mundo natural, no se comprenden ni se valoran, ni siquiera en un cincuenta por ciento. Estos predicadores silenciosos enseñarán sus lecciones a los seres humanos, si tan solo quieren ser oidores atentos…
Nuestra fe debe crecer. Debemos parecemos más a Jesús en conducta y disposición. Si se obedece la luz que alumbra sobre nuestro sendero, la verdad que nuestra inteligencia no puede rechazar, santificará y transformará el alma (Exaltad a Jesús, p. 60).
El tiempo presente es un momento de solemne privilegio y sagrada confianza. Si los siervos de Dios cumplen fielmente el cometido a ellos confiado, grande será su recompensa cuando el Maestro diga: “Da cuenta de tu mayordomía”. La ferviente labor, el trabajo abnegado, el esfuerzo paciente y perseverante, serán recompensados abundantemente. Jesús dirá: Ya no os llamo siervos, sino amigos. El Maestro no concede su aprobación por la magnitud de la obra hecha, sino por la fidelidad manifestada en todo lo que se ha hecho. No son los resultados que alcanzamos, sino los motivos por los cuales obramos, lo que más importa a Dios. El aprecia sobre todo la bondad y la fidelidad (Obreros evangélicos, p. 282).
El cristiano tiene el deber de no permitir que lo moldeen ni el medio en que vive ni las circunstancias que lo rodean; pero debe vivir por encima del ambiente y modelar su carácter de acuerdo con el Modelo divino. Debe ser fiel dondequiera que se halle. Ha de cumplir fielmente con sus deberes, cultivando las oportunidades que Dios le ha dado Y aprovechando sus capacidades al máximo. Dondequiera que se encuentre debe trabajar por Jesús con el propósito único de promover la gloria de Dios. Debemos someter la voluntad y el corazón a Dios y llegar a conocer a Cristo. Debemos negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz y seguir a Jesús (Exaltad a Jesús, p. 239).
Escuela Sabática | Lección 5 | Para el 29 de octubre de 2016 | Maldito el día | El libro de Job | Cuarto trimestre 2016 | Guía de Estudio de la Biblia – Maestros – Alumnos | Iglesia Adventista del Séptimo Día

(203)

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*